España invierte apenas el 0,4% de nuestro presupuesto en prevención de incendios, muy lejos de la media de la UE. Y eso a pesar de ser el país más afectado por los incendios. No esté año, sino históricamente. Así que Bruselas afea la contradicción: el mecanismo europeo de solidaridad existe para paliar fallos puntuales no endémicos.

Tenemos récord de recaudación y déficit de inversión pública. La fiabilidad del ferrocarril está en números rojos, el mantenimiento de la red de Carreteras es manifiestamente mejorable y nuestra diplomacia está centrada en el catalán en Europa en lugar del español en el mundo.

A todo esto hay que sumar la obsesión del gobierno porque las comunidades peperas se cuezan en su salsa aún a costa de los ciudadanos. El resultado de la inoperancia, la desidia y la perversión no puede ser peor.

Y todo eso con la paradoja de una economía que funciona razonablemente bien, con un Ibex que supera los 15.000 puntos y una morosidad bancaria por debajo del 3% por primera vez desde el 2008. Los 100 millones de turistas, la llegada masiva de inmigrantes y el dopaje del gasto público explican que la economía española vaya como un “cohete”. ¿Sostenible? No parece.

La tarjeta amarilla de Bruselas por la baja inversión en prevención de incendios no es la única. La Comisión Europea envía su segunda misión sobre migración en cuatro meses. Y es que España es la puerta sur de Europa, la entrada de África donde la presión migratoria es brutal. La laxitud española con los menas preocupa.

No por el repunte de inseguridad autóctona, sino porque muchos provienen de las antiguas colonias francesas y terminan en el país vecino sin control de fronteras. Por cierto, ¿cómo explicarán en Bruselas que excluyen a Cataluña y País Vasco del reparto de menas?, ¿porque ‘yo lo valgo’?

A todo esto se suma la inquietud de los ‘halcones’ con el uso español de los fondos europeos ante la ausencia de transparencia y de rendición de cuentas.

El problema es que nuestros socios tampoco están especialmente fuertes. La negociación arancelaria y la de la paz en Ucrania ha evidenciado la irrelevancia del Viejo Continente.

La inestabilidad política en Francia, tampoco ayuda: moción de confianza del primer ministro Bayrou el próximo 8 de septiembre con probable fracaso. Pero la sensatez ya ha llamado a la puerta. Y la paciencia tampoco es infinita.

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 27/08/2025

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