¡Cuán bella y melancólica la tarde!
vasta hoguera de luz,
el ocaso arde,
y el sol, aunque a la muerte se avecina,
del iris los colores,
como lluvia de flores,
derrama sobre el valle y la colina.

Tras el tenue cendal de la penumbra,
el crepúsculo alumbra,
triste cual sí velara la partida
del astro agonizante; desolado
gime el viento en el prado,
el agua llora del peñón vertida.

Feliz tarde y mucho ánimo.

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Humanidad,

Última Actualización: 09/04/2025

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