Una tarde en que nublaba
el día de tristeza muerta…
me senté en el aire,
buscando un ‘porque’,
a tanta tristeza.
Y sentí que nubes
cargadas de agua
tomaron mis ojos
y sobre mi alma
comenzó a llover,
no sé de que cielo.
Y después de eso…
descendí a la tierra,
envuelta en sonrisas,
mi cara lavada
y en mi corazón,
cargaba alegría,
alegría de nubes,
de nublada vida,
de tristeza muerta
y desilusión…
Feliz tarde y mucho ánimo.