Buenas tardes:

Alta, delgada, se irguió, las manos en la nuca.
Cuando evoco esa belleza, se agita mi viejo corazón.
Había bailado algunos de los bailes de su tribu:
la danza del Sol, que es una danza vertiginosa;
la danza de la Luna, que es una danza mesurada;
y la danza de la Muerte, que es una danza inmóvil.
Pero aún no había bailado la danza del Amor…