La danza no solo mueve el cuerpo,
mueve el alma.
En cada paso
se suelta el estrés,
se abre el corazón
y aparecen sonrisas
que ni sabíamos,
que estaban ahí.
Danzar es ser feliz… sin pedir permiso.
La danza no solo mueve el cuerpo,
mueve el alma.
En cada paso
se suelta el estrés,
se abre el corazón
y aparecen sonrisas
que ni sabíamos,
que estaban ahí.
Danzar es ser feliz… sin pedir permiso.