Buenos días:

Estaba
yo en el andén, sin alma,
y una saliva áspera,
fiera, me apretujaba
la tímida garganta
y la brisa borraba
tu brazo.

¡ Ay fragancia
a brazo que se escapa
en la noche pintada !
Y qué hondo panorama
en esta vida ácida
de tu brazo…

R. de León

Feliz Martes.