Hay expresiones que parecen inventadas para determinados momentos de nuestra política. Y esta es una de ellas.
«Caer la del pulpo», se utiliza para describir una buena reprimenda… o una situación en la que parece que se viene el mundo abajo. La tradición popular relaciona su origen con la Armada Invencible y con un supuesto capitán apodado El Pulpo, que habría advertido de que se avecinaba una tormenta mientras otros tenían más prisa por zarpar que por escuchar al que conocía el mar.
No sé cuánto hay de leyenda en la historia, pero la moraleja parece escrita ayer mismo, porque, cuando quien sabe lo que ocurre avisa y quien manda decide no escuchar, después no vale echarle la culpa a las olas.
Y últimamente parece que sobre el Gobierno está cayendo la del pulpo.
Primero fue Marlaska explicándoles a los ceutíes que su inseguridad era, en esencia, «subjetiva». Porque ya se sabe, si uno ve problemas donde el Gobierno no los ve, quizá el problema esté en los ojos del ciudadano. El ministro tuvo después que matizar sus palabras ante la indignación provocada.
Después llegó Óscar Puente a La Mesa, de Cristina Pardo, dispuesto a defender la gestión del Gobierno en plena tormenta de Ceuta. Y allí tuvo que navegar entre preguntas bastante menos cómodas que las que probablemente esperaba.
Pero el verdadero oleaje llega con los papeles del CNI.
Durante días se ha sostenido que no existía una advertencia clara sobre lo que podía suceder. Ahora los documentos desclasificados muestran que los servicios de inteligencia sí habían detectado movimientos y convocatorias masivas en redes antes de la entrada del 30 de julio. El Gobierno responde que aquello no constituía una alerta formal ni permitía anticipar la magnitud de lo ocurrido.
Y aquí aparece el viejo problema español:
Cuando el vigía grita que viene la tormenta, unos preguntan si realmente es una tormenta, otros discuten sobre el significado de la palabra «viene» y, cuando finalmente se hunde alguna barca, todos buscan al responsable de haber mojado la cubierta.
La Armada Invencible ya nos enseñó que ignorar al que conoce el mar puede salir caro.
La política española parece empeñada en demostrar que ignorarlo también.
Así que, mientras unos siguen explicándonos que el temporal es una percepción subjetiva, otros rebuscan en los documentos para demostrar que alguien sí había visto las nubes…
yo, mientras tanto voy preparando el cava.
Porque si esto sigue así, no sé si estaremos ante el final de una legislatura.
Pero desde luego…
¡VA A CAER LA DEL PULPO!
Salva Cerezo