Las bases socialistas ya pueden presumir de récord emocional, han pasado de la “decepción” al “cabreo” en menos tiempo del que tarda Sánchez en estrenar un nuevo relato.
Primero llegó el informe de la UCO, ese que apunta a Santos Cerdán como enlace en presuntos amaños con Acciona. Un disgusto serio… pero breve, porque apenas empezaban a digerirlo cuando el Tribunal Supremo condenó al fiscal general García Ortiz, al que muchos consideran “buena persona”, pero del que otros sospechan que ha sido usado por Sánchez con la célebre doctrina:
“¿De quién depende la Fiscalía?… Pues eso.”
Y entonces, como por arte de magia, todo se transformó en lawfare. La palabra ha vuelto al vocabulario socialista como si fuera la canción del verano: repetitiva, pegadiza y perfecta para tapar otros ruidos.
Mientras tanto, Sánchez parece empeñado en resucitar las dos Españas, no porque lo necesite el país, sino porque lo necesita él. Franco murió, el franquismo lo enterró la Constitución, pero el presidente insiste en exhumarlos políticamente para seguir gobernando, aunque sea sobre las ruinas del consenso.
Conclusión: la militancia está cabreada, sí… pero movilizada. Y si algo domina este Gobierno es convertir cada problema en un relato épico donde, casualmente, siempre salen de víctimas. Y de paso, sumar algún voto.
Salva Cerezo

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Política,

Última Actualización: 24/11/2025

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