Indigno encuentro de Illa en Bruselas con el prófugo Carles Puigdemont. El que censuró el ‘besamanos’ de Torra hace ahora lo que criticaba antes. Necesidad virtud, suponemos.
En el encuentro no hubo banderas por el veto de Puigdemont que como su delfín parlamentaria Miriam Noguera, tiene alergia a la bandera de España. Así que ni para ti ni para mí, ficus.
¿Y de qué hablaron? De lo obvio. Illa acude al ‘besamanos’ buscando apoyo parlamentario. Busca los siete votos de Junts para los presupuestos. A cambio, ofrece una amnistía política y jurídica para el prófugo: sentencia del Constitucional y foto con Sánchez en Moncloa en primavera.
Puigdemont no termina de fiarse. Dice que Sánchez controla los tiempos del tribunal de Pumpido y que necesita más velocidad. Se queja de lo que considera ausencia de “normalidad” que sería un encuentro con Sánchez en Moncloa no con Illa en Bruselas. En paralelo, Sanchez busca un hueco para Pumpido en el Consejo de Estado, ese que ningunean para la quita de la deuda de las comunidades autónomas pero que le le permitiría a Pumpido contar con 130.000€ al año de manera vitalicia.
El problema es que no hay hueco; así que Sánchez intenta que De la Vega de un paso al lado; igual que hicieron para que ella fuera consejera: animar a un consejero a que se retirara manteniendo la paga irregularmente. Veremos si De la Vega acepta y si Pumpido se ofrece para mancharse la toga del barro sanchista.
Pero hubo más temas en la agenda. Illa le pidió al prófugo que apoyara la Ley Bolaños, esa que permite a los fiscales la instrucción y limita la acción popular. Y todo de manera retroactiva. O sea, la ley de impunidad que necesita el gobierno tanto como Puigdemont una Ley de Amnistía retorcida. Puigdemont se hace el remolón; no es su problema. ¿Yo qué gano con tu impunidad? En todo caso, pide un poder judicial catalán. Aquí coinciden: ambos quieren profanar la tumba de Montesquieu…
Por último, hablaron de los flecos del corto plazo. El gobierno quiere que Junts apruebe la reducción de la jornada laboral prevista para la semana que viene. Junts se opone porque la burguesía catalana que les apoya rechazan la propuesta en un país con la productividad en encefalograma plano. Pero quizás sea la prueba del algodón de futuros acuerdos.
Y por supuesto, Illa ofreció a Puigdemont más peso en Cataluña, que es lo que al prófugo le interesa. ¿Cómo se materializa?
Hoy el pŕofugo se reúne con su núcleo duro en Waterloo para evaluar la reunión y tomar decisiones.
¿Quién gobierna en España?
Luis Losada Pescador (Actuall.com)