Defendió el derecho a la vida, la familia, el derecho de los padres a la educación de sus hijos y la libertad religiosa.

El Papa León XIV está de visita de Estado a España. No es sólo una visita pastoral. Y como visita de Estado, sin duda, el discurso político más potente ha sido el pronunciado este lunes en el Congreso. Siete minutos de ovación cerrada. Siete. Histórico. El Congreso todavía sigue en shock.

Lo más sonado es lo que dijo sobre el derecho a la vida: no es una cuestión religiosa, sino de “civilización”. No custodiar la vida siempre pasa una cara factura a los más débiles:

Pero no fue lo único que dijo. Todo se centró en la dignidad de la persona. Una dignidad “inviolable” que precede a toda utilidad, más allá de “consensos volátiles” que dividen. Frente a “intereses y agendas particulares”…

Y la base de la política es la planteada por la Escuela de Salamanca: esta política, ¿respeta la dignidad humana?, ¿ayuda al Bien Común? Y define el Bien Común no es la suma de bienes individuales, sino el bien de la comunidad política, de la armonía social que “los intereses parciales son incapaces de custodiar”.

Habló de casi todo:

Educación: “derecho primigenio de los padres a elegir la educación que reciben sus hijos”

Familia como “escuela de humanidad” y de convivencia. Donde se aprende a “proteger, perdonar, servir y pertenecer”

Libertad religiosa. El Estado debe reconocer la dimensión religiosa, respetarla y tutelarla jurídicamente. La legítima autonomía de lo temporal no incluye la “hostilidad” hacia lo religioso ni relegarla al silencio como si fuera irrelevante.

Sigilo sacramental (secreto de confesión) Es “clave” tutelarlo jurídicamente y preservar ese espacio sagrado de libertad interior. (Frente a los recientes ataque de Francia, Gran Bretaña y Chequia y la pretensión de Bolaños en España)

Legitimidad. Para que una ley sea justa debe de pasar el examen de la dignidad humana “sin avergonzarse”.

España: Tiene una lengua común, una tradición jurídica que une el derecho y la conciencia. Conocemos el valor de la concordia, la convivencia pacífica y justa.

Paz como “exigencia moral”. Exige “valentía diplomática” para respetar la identidad de cada pueblo y resolver las diferencias mediante el derecho internacional. La guerra es la “derrota de la capacidad de negociación”. Las armas pueden provocar un “silencio temporal”, pero no aseguran una paz duradera. El Papa censuró la tendencia al “rearme” como “inevitable”. Considera que es una muestra de la pérdida de la esperanza.

Polarización. No a la “descalificación permanente del adversario”. Frente al rencor, el odio y la indiferencia, la reconciliación. “Custodiar la palabra para favorecer el encuentro”.

Sobre la inmigración, que era el punto en el que tanto PSOE como Vox querían hilar fino dijo que era una cuestión de paz, seguridad y futuro. Por supuesto, rechazo de todo tipo de discriminación y respeto a la persona frente a “traficantes y contrabandistas”. Hay que “afrontar las causas más allá de la gestión de flujos”. Para buscar “posibilidades reales” de integración y el “derecho a permanecer en su tierra”. Solo así las fronteras pueden ser “espacios de protección razonables”.

El PSOE se quedó con el discurso de que hay que respetar la dignidad de todos y Vox censura que el Papa predique “fronteras abiertas” (no lo hace) y practique “muros, sanciones y cárcel”. Abascal dice que quiere para España la misma política migratoria que para la Santa Sede. ¿Más papista que el Papa?, ¿quizás sigue el guión trazado aunque el escenario haya cambiado?, ¿nadie en Vox sabe leer lo que ha dicho el Papa?

El discurso de León XIV ha sido tan potente que todos siguen en shock. Pero el Papa ha dicho lo que tenía que decir. Ahora sólo queda releer sin prejuicios.

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

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Humanidad,

Última Actualización: 09/06/2026

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