Como pudo comprobarse en el reciente Foro de Davos 2025, es evidente que el discurso globalista, hegemónico hasta la fecha, ya no lo es. Las victorias de Meloni en Italia, Miley en Argentina y Donald Trump en los Estados Unidos y, sobre todo, las medidas adoptadas por los tres, inmediatas a su toma de posesión, son un duro golpe para el totalitarismo woke, y, sin duda, suponen una buena noticia para los millones de ciudadanos occidentales sometidos desde hace décadas a la tiranía del pensamiento único.

Sin embargo, aunque hoy existan más razones que ayer para la esperanza, sería estúpido lanzar las campanas al vuelo. Todavía hay muchos países sometidos, muchos millones de europeos bajo la bota liberal-socialista y revertir la situación no será fácil. Es más, si la casta globalista ha sido capaz de anular y subvertir los resultados electorales en Rumanía porque no eran de su gusto, ¿ qué razón hay para pensar que no hará lo mismo cuando lo crea necesario? Es decir, siempre que los ciudadanos se empeñen en elegir a quienes quieran en vez de a quienes la Comisión Europea dicte que les conviene.

Desde luego, sería un error relajarse confiando en que el cambio es inevitable y que la victoria de Trump supone acabar de un plumazo con la hegemonía cultural impuesta durante décadas por el rodillo “socialdemócrata”. Recordemos que son varias las generaciones adoctrinadas y sin memoria; las instituciones europeas están tomadas, y la Agenda 2030 sigue su curso, como proclamó recientemente Ursula von der Leyen, en el citado foro económico mundial1: “Todos hemos fijado objetivos en la COP28. Hemos decidido triplicar la capacidad de energías renovables para el año 2030, entre otros objetivos. Resulta evidente que la transición energética está ocurriendo y ha llegado para quedarse”. Toda una declaración de intenciones que certifica la voluntad de seguir saqueando a las clases medias en favor de las grandes corporaciones.

Por supuesto, resulta delicioso ver a los esbirros del Sistema clamar al cielo en nombre de la “democracia” por no poder controlar lo que cada cual piensa o dice, y subirse por las paredes ante el giro experimentado por los hasta hace muy poco grandes aliados Mark Zuckerberg (Meta) y Jeff Bezos (Amazon). ¡Menudo cambio! De maestros de la cancelación a defender la libertad de expresión. Y qué espectáculo ver a tanto lacayo perder los papeles por completo, etiquetándolos ¡ahora! como “tecnocasta”2… e intentando convencernos de que Elon Musk, pionero en retirar la censura política en las redes sociales, es un nazi.

Pero, más allá de estos pequeños momentos para el disfrute, pensar que la derogación de la agenda woke en los Estados Unidos significa revertir de golpe todo el entramado de un Sistema construido durante décadas, es un error. El camino será largo y numerosos los obstáculos, haciéndose preciso entender que la Agenda 2030 es un programa bien planeado, y que, como tal, ya se ha previsto y asegurado su “implementación” para los próximos años.

No olvidemos que el globalismo sigue avanzando en la destrucción de las naciones occidentales alimentando el enfrentamiento civil; promoviendo el suicidio demográfico; financiando la inmigración ilegal masiva3; instando al decrecimiento económico y consecuente empobrecimiento con la excusa climática; protegiendo la “okupación”4 y subvencionando los chiringuitos de género5, animalistas6, etcétera… Y sus peones al frente de los diferentes Gobiernos europeos ya han fijado y aprobado en sus presupuestos la financiación de todos estos focos de división y destrucción para los próximos años.

Hoy nos detendremos en uno sólo de los puntos enunciados ya asumido por muchos como parte del paisaje –empezando por la derecha domesticada–, y que, sin embargo, tiene una importancia crucial en el propósito de fracturar internamente las sociedades occidentales. Nos referimos a esa causa venenosa, impulsada por el Gobierno en España, que alienta en el imaginario colectivo la odiosa ficción de que la mujer se halla en una situación insoportable de injusticia, desigualdad y opresión.

Una idea reforzada, amplificada y difundida por todos los cauces institucionales: la escuela, los libros de texto, los medios de comunicación y el llamado mundo de la cultura y entretenimiento. No sólo a través del teatro, el cine, las series de televisión o la música, sino también por los museos, igualmente convertidos en correa de transmisión del Partido. Algo que podemos comprobar sencillamente echando un vistazo a las programaciones de numerosos centros museísticos españoles para el presente año 2025.

Naturalmente, y en primer lugar, el Museo Reina Sofía, plataforma de referencia de la propaganda zurda7, destinará cinco de las nueve exhibiciones previstas para este año a la “lucha feminista”. El 19 de febrero se inaugurará una retrospectiva de la artista libanesa Huguette Caland, justificada así en la página web del museo: “Es la primera gran muestra en Europa dedicada a la artista libanesa, cuya obra desafió las convenciones estéticas y sociales de su tiempo”.

Abundando en los tópicos de siempre: “compromiso”, “trasgresión”, “desafío”… Más o menos, como la bella Lalachús, aunque todos sepamos que lo transgresor no es atacar a los cristianos, sino todo lo contrario.

¿O acaso alguien podría imaginar algo más transgresor que a algún periodista del Régimen mostrado una cruz en televisión o manifestando públicamente su Fe católica?

Filípides (ÑTV España)

Categorizado en:

Sin Categorizar,

Última Actualización: 30/01/2025

Etiquetado en: