El gobierno quiere apostar por una cumbre iberoamericana a lo grande. Su objetivo: convertir Madrid en un gran hub hispanoamericano con lazos con China. Pero para su estrategia falta la anuencia de México, reticente porque España no había pedido perdón como exigía López Obrador.

Así que Moncloa le pide al Rey Felipe VI que tenga un gesto con México. Y el Rey aprovecha que el embajador le ha invitado a una exposición sobre mujeres indígenas para tener ese gesto. Sí fue iniciativa de Moncloa, pero no fueron consensuadas las palabras, dicen en Casa Real.

¿Y qué dijo el Rey? Que examinados los hechos con la sensibilidad del siglo XXI no podemos sentirnos orgullosos, pero que no podemos juzgar los hechos con un exceso de “presentismo ético”, sino con objetividad y rigor. Es decir, que no juzguemos la Conquista con ojos del siglo XXI sino del siglo XV.

Le faltó decir que juzgado con ojos del siglo XV que un conquistador otorgara carta de ciudadanía a un conquistado era una absoluta revolución. Que se llegara a suspender la conquista por las dudas morales sobre su legitimidad apela a un espíritu y a una finura ética inexistente en la época.

Fruto de esa sensibilidad resulta que América fue la gran obra civilizatoria de la historia, con universidades, escuelas y hospitales, algo de lo que ni Gran Bretaña ni Francia pueden presumir por sus conquistas de África.

Así que, Majestad, la verdad es que sí hay motivos para sentirnos orgullosos.

Por supuesto que hubo abusos y que como dijo Felipe VI aunque la Corona impulsó las leyes de indias y otros decretos de protección, la realidad no siempre fue la pretendida. La Conquista no fue una leyenda rosa. Correcto. Pero tampoco negra.

Porque esa leyenda fue la gran obra de marketing de los anglosajones para denigrar la Hispanidad. La prueba de que la Hispanidad fue la gran obra civilizatoria de la historia que todavía hoy perdura, que España sigue siendo la madre patria y que nuestros pueblos están mezclados en un proceso acelerado de mestizaje.

Felipe VI no pidió perdón. Pero tampoco mostró orgullo por lo mucho positivo que permite que hoy podamos hablar de una comunidad hispanoamericana fuerte, vigorosa y que tendría capacidad de convertirse en una potencia mundial si España fuera capaz de asumir el liderazgo que le corresponde.

Lástima de oportunidad perdida. Parece que hemos decidido quedarnos en el 98 en lugar de mirar al futuro con la ilusión y la esperanza del reencuentro. Esa que tienen los españoles de ultramar. La madre patria se volvió madrastra…

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

Categorizado en:

Sociedad,

Última Actualización: 18/03/2026

Etiquetado en: