Pedro Sánchez ha conseguido en pocos años que todo huela a podrido en la PSOE.

Ha destrozado a su partido, ha convertido en mudos y ausentes a los socialistas cuyas vidas políticas se cobró sin piedad, ha vaciado de contenido ideológico cualquier programa, no ha dejado de hacer trampas a sus propios compañeros, ha colocado en los puestos claves de la organización a cómplices casi tan corruptos como él, y según reconoce la prensa internacional es un Presidente a la fuga, sin presupuestos, que evita a la prensa durante 45 días, que está  rodeado de casos de corrupción en su familia y sus colaboradores más próximos.

Es un Presidente tramposo que persigue a los que se atreven a expresar alguna tímida queja, y está alejando a una parte de su electorado menos fanatizado que le había prestado su voto bajo la condición de que no le defraudara.

Pedro Sánchez es un presunto delincuente que desprecia las normas más elementales de la democracia y la división de poderes.

En su comparecencia ante los medios de comunicación limitó el número de preguntas de los periodistas, exhibió una cínica falta de transparencia y de respeto a la democracia, no asumió ninguna responsabilidad por haber elegido a dos supuestos corruptos en la dirección de su partido y tampoco ocultó su voluntad de seguir conculcando las normas elementales de la democracia.

La paciencia de los militantes o votantes no fanatizados del PSOE  empieza a flaquear porque antes de que desaparezcan esas siglas por culpa de un político sin principios ni limites, sueñan con un cambio en la dirección por alguien que no esté quemado ni haya sido cómplice de todos sus desmanes.

Diego Armario

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 13/06/2025

Etiquetado en:

,