La Dinamarca  que retrató Hamlet  fue un país ejemplar si lo compramos con la España de hoy. Nunca ha habido más chorizos en el poder, rodeados de fanáticos aprovechados e ignorantes que viven de las subvenciones con las que el gobierno más corrupto de la historia de España ha comprado su voluntad.

Si no fuese porque los políticos se protegen con la inmunidad, los suplicatorios y el acoso a los jueces, después de haber comprado a unos y perseguido a otros, el panorama procesal, penal y carcelario de políticos en España sería diferente.

Hemos tardado en descubrir que nuestra clase política es la más corrupta que ha existido en siglos. Ha superado ad infinitum las golferías de etapas anteriores porque los ladrones y estafadores de la historia de la restauración democrática trincaban uno a uno, o en compañía de algunos más, pero hoy el robo está organizado desde el partido que no solo se queda con nuestro dinero o lo dilapida para causas ideológicas comprando periodistas o cerrando bocas de políticos sin estudios que, sin tener que esforzarseviven mejor que un catedrático .

Generalmente no utilizo términos escatológicos, pero es mucho el asco que me inspiran los esclavos convertidos en ministros, las gritonas de tertulias con más escote que ideas, los periodistas, o tal vez no, que trabajan a mandíbula batiente y al soplo de las consignas, los viejos sin memoria democrática y los programas de radio o televisión que dejaron de hacer periodismo critico contra todo lo que no es justo ni verdad.

La esperanza para la democracia en España está en la generación de la gente joven porque una epidemia de estupidez sin posibilidad de recuperación de la libertad perdida asola a los de cuarenta  parriba, que gritan menos que las histéricas de plató o de barco a la deriva,pero se les ha gripado el motor de lo que algún día fue su inteligencia y amor a la democracia.

Los jóvenes no piensan como sus padres, ni leen los panfletos en los que se han convertido algunos medios digitales porque han notado que los prescriptores de consignas de odio huelen a viejo y podrido.

Imagno que algún adolescente de hoy escribirá dentro de unos años una novela histórica sobre este tiempo en el que España fue una caricatura de democracia con aroma cutre de politicos indeseables trincones y necios.

Diego Armario

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 28/09/2025

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