La diputada Miriam Nogueras, diputada ilegal de origen, ha escenificado un numerito de odio a la bandera española. Del Rey abajo, incluido, todos callan y esta secesionista campa impune por sus fueros.
Esta diputada por esa excremencia política que llaman «Juntos», cuando unos están aquí y otros huidos dándose la vida padre fuera de España, es una pija empresaria que viene a la sede de la soberanía nacional a ciscarse en la bandera de todos los españoles.
A ella le molesta que la roja y gualda salga en el encuadre de las televisiones junto a su zarrapastrosa persona y la echa a un lado porque dice, no la representa.
Y a mi me da asco el hedor de su persona, si así se la merece llamar, y la mugre decimonónica que sale de sus sesos y de la de sus conmilitones. Y me tengo que joder y aguantar. Pero lo que no aguanto es la cobardía de los unos, los otros y los de más allá.
Empecemos por la piara de periodistas (?) a sueldo de mendrugo de pan del duopolio de comunicación, que una vez visto el numerito de esta gandula, no se levantan y la dejan solita para que le pregunte el bedel y lo grabe la TV del régimen para archivarlo. Tampoco entiendo que ningún partido político le busque penalmente bien las cosquillas y se le quiten las ganas de repetir numeritos como el que comentamos.
Pero, lo que menos entiendo es el silencio de la menina  de los ricitos que pasa por presidir el Congreso, cuando es la mamporrera de su jefe el paranoico y psicópata de la Moncloa. Tampoco, como que ofender la dignidad de la soberanía nacional y a su enseña pueda salirle gratis a esta sujeta a la que le estamos soltando 117.698,84 euros anuales, sin contar dietas, prebendas de teléfono, ordenador, tablet´s viajes en primera en tren, avión, etc, todo completamente gratis.
No es extraño que ocurran estas cosas cuando desde el momento de tomar su condición de diputados se les permite a este ganado secesionista jurar o prometer por su puñetera madre, o «votar a brios», o claramente por la independencia de Cataluña o Vascongadas.
Con todo el morro y nadie dice nada, ni denuncia nada, empezando por la secesionista y novia del prevaricador ahora en el Tribunal Constitucional, que preside el Congreso de los diputados. ¿Qué podemos esperar de esta patulea?, ¿de qué nos echamos ahora las manos a la cabeza si se les ha permitido todo, con Psoe y con PP?
El «numerito» de esta canalla quedará impune como quedaron los juramentos de sus colegas que ayer, hoy y mañana, se sentarán en los mismos escaños vulnerando de iure y de facto su condición de diputado, ilegalmente adquirida. Son los que hacen las leyes los que primero se ciscan en ellas.
Los secesionistas, paniaguados de la progresía y la progresía misma han convertido a lo que llaman la cámara de representación popular y los menos progres de soberanía nacional, en un patio de monipodio. Es decir, un convenio de personas que se asocian y confabulan para fines ilícitos.
No lo digo yo, lo dice la RAE. Otros, menos finos lo llaman casa de lenocinio o de mancebía.
José Enrique Villarino (ÑTV España)