Su sanchidad puede abroncar lo que quiera a los periodistas. Pero sus broncas a periodistas y policías que le garantizan su seguridad personal no restan un milímetro de la realidad. Y la realidad es que este miércoles su mujer, Begoña Gómez acude por cuarta vez ante el juez Peinado.
Y lo hace para dar explicación sobre una presunta malversación de fondos públicos. ¿Por qué? Porque presuntamente la asesora de Moncloa, Cristina Álvarez, trabajaba en realidad para los negocios privados de Begoña Gómez, quien -por cierto- usaba las instalaciones de Presidencia de Gobierno como su oficina.
Hay mucha documental sobre la estrecha relación entre Cristina Álvarez y Begoña Gómez. Hay fotos, emails, cartas físicas…. Pero es que además, Moncloa agradeció en nombre de Sánchez a varias empresas del Ibex su apoyo económico a la ‘pseudo cátedra’ de Begoña Gómez.
Por eso el juez Peinado imputa a la mujer del presidente el presunto delito de malversación de fondos públicos. Para Sánchez es una china en el zapato de la Justicia. Quizás por eso dio orden de “limpiar” la Justicia. Y tal vez explique eso de “hay jueces que hacen política”. ¿No será que hay políticos que hacen negocios?
Por cierto, Jueces y Juezas para la Democracia se suman a eso de que “una minoría de jueces” pretenden politizar la Justicia. ¿Por qué no les denuncian por prevaricación? Otrosí: la Audiencia Provincial de Madrid ha avalado la instrucción del juez Peinado. La minoría se amplía…
El horizonte judicial se cierra hoy con la apertura del juicio oral contra el Fiscal General del Estado. Puro trámite. Tras el cierre de la instrucción era paso obligado. La novedad es que explica su negativa a suspenderle del cargo por el “vacío legal”.
Y es que se contempla la suspensión automática de los fiscales al ser imputados, pero no del Fiscal General. ¿No podría haberse interpretado analogía? El juez Hurtado seguramente ha considerado que quien puede lo menos no puede lo más.
Pero sí afirma que hay “solidez de indicios”. Y es que el mismo García Ortiz apremia a su subordinada ‘cianúrica’ con el argumento de que “hay que ganar el relato”. Un argumento político, no jurídico.
Es posible que ‘Alvarone’ combatiera un bulo; pero lo hizo -presuntamente- relevando una conversación que debía ser confidencial. Y quebrar la confidencialidad de la relación fiscalía-justiciable es tan grave como hacerlo con la relación médico-paciente o penitente-confesor. Supone una quiebra de confianza de todo el sistema. por eso es tan grave.
Pero es que el juez desliza que quizás también deba ser juzgado por prevaricación. Y todo esto antes de las uvas. Los presupuestos quedan cada vez más lejanos…
Y a todo eso, la ex mujer de Ábalos cantando la más grande por los platós. ¿Despecho o maniobra de Moncloa? Begoña -amiga de la ex- fue la que le pidió a Sánchez que destituyera a Ábalos. ¿Amigas o socias? El fuego amigo es cada día más cruzado…
Luis Losada Pescador (Actuall.com)