Dicen que Netanyahu no pudo dormir tras escuchar la última rueda de prensa de Pedro Sánchez. Normal, uno está acostumbrado a perder el sueño por misiles, terrorismo o tensiones internas, pero que el insomnio lo provoque el presidente español… eso ya es otra categoría de amenaza global.
Sánchez, el “rey de los reales decretos”, parece haber encontrado un nuevo hobby, coleccionar conflictos diplomáticos como quien colecciona cromos de la liga. ¿Occidente? Le pisa los callos con entusiasmo. ¿Dictadores orientales? A esos les guiña el ojo y les ofrece la alfombra roja. ¿Bildu? Pues un apretón de manos y aquí paz y después gloria.
El problema es que nuestro presidente no mide consecuencias, solo titulares. Y claro, cada rueda de prensa suya es como una tómbola, nunca sabes si te vas a llevar un osito de peluche o un enfrentamiento internacional. Netanyahu, por lo visto, se llevó el premio gordo, noches en vela y diplomáticos con ojeras.
La estrategia parece clara: mientras medio mundo se indigna, Sánchez sonríe para la foto como si nada pasara. Total, si los conflictos internacionales se pudieran resolver con un contador de historias y un par de decretazos, España sería ya la ONU en miniatura.
Lo malo es que está jugando con fuego. Porque una cosa es enfadar a los jueces de casa o a la oposición parlamentaria, y otra muy distinta ir sumando enemigos en el tablero mundial. Y en ese Monopoly diplomático, Sánchez avanza casillas sin mirar, convencido de que siempre caerá en “caja de comunidad” y no en “vaya usted a la guerra”.
Salva Cerezo

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 10/09/2025

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