El presidente del TJUE fue nombrado doctor honoris causa antes de la sentencia

La mujer del presidente del gobierno, Begoña Gómez, será juzgada por un tribunal popular de los delitos de malversación y tráfico de influencias. Los magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid consideran verosímil que “su vínculo matrimonial con la más alta autoridad” haya sido aprovechada como “posición privilegiada” para hacerse con una cátedra que impulsara su carrera y “disparara” sus ingresos.

Es decir, que los indicios de tráfico de influencias son suficientemente sólidos. Y si traficaba influencias lo hacía con su “vínculo matrimonial”, con quien podía ejercer una “presión moral eficiente”, dice el auto… ‘Su sanchidad’, tocado. Porque -además- el argumento es el utilizado en la sentencia condenatoria de Urdangarín.

El historial de los tribunales populares es de un 96% de condenas. Así que han saltado todas las alarmas y se han disparado todos los nervios porque a la mujer del presidente le pueden caer 8 años de cárcel. Y luego están los tiempos. Begoña será juzgada en el 2027, en plenas elecciones. El desgaste es total. Por eso Moncloa se ha apresurado a dictar sentencia de ‘inocente’ y a censurar de “cacería política” la labor judicial. “Yo, con Begoña”…

Y en esa estrategia, el ‘cambiacolchones’ se plantea pasear a Begoña por Nueva York aprovechando la recuperación de su pasaporte. ¿Para ver ganar al mejor?, ¿para parapetarse en el Rey y hacer calle sin abucheos? Patético.

El jarro de agua fría del TJUE

El TJUE ha dictado sentencia. Responde a las cuestiones prejudiciales presentadas por el Tribunal de Cuentas y por la Audiencia Nacional. A la primera responde que el 1 de octubre no afectó a los fondos comunitarios. Y a la segunda, que la amnistía no va en contra del derecho europeo. Puede. Pero sí va en contra de la Constitución y de la decencia básica de no amnistiar a quien te sostiene en el gobierno.

El TJUE -sin embargo- da un paso más a lo estrictamente jurídico para interpretar que la Ley de Amnistía no sólo pretendía tensar el conflicto institucional sino que “facilitó un escenario de reconciliación”. ¿Quién le preguntó por su conclusión política?, ¿por qué responde a lo que no le preguntan?

Quizás porque el presidente del TJUE, el belga Koens Lennaert fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona antes de la sentencia. Y la Autónoma de Barcelona tomó posición abiertamente pro independentista calificando de “presos políticos” a los condenados por el ‘procés’. Voilá.

Pero lo importante, más allá del comentario político del TJUE, el Supremo mantiene la órden de detención sobre Puigdemont que sorprendentemente ahora afirma no tener prisa por regresar. La pelota descansa ahora en el tejado del Constitucional.

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

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Última Actualización: 17/07/2026

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