Es muy chocante que el campeón de la mentira haya decidido desclasificar los documentos del 23F.
Dice que lo hace para que se conozca la verdad. ¡No cabe más hipocresía! El que no ha dicho una verdad en toda su vida, al menos en la política, ahora quiere que resplandezca la verdad.
Lo más preocupante es que estamos tan acostumbrados a la falsedad, a la trampa, a la inmundicia, que ni nos inmutamos.
Sánchez no da puntada sin hilo. Lo de que los españoles sepamos la verdad, no cuela. Eso le importa entre muy poco y nada.
Necesariamente, hay que buscar qué objetivos persigue Sánchez con esta desclasificación.
A mí se me ocurren, al menos, tres:
- Lanzar un globo sonda para distraer al personal y que no se hable de las múltiples variables de corrupción que le acosan personal y políticamente. La más reciente es el vergonzoso caso del DAO-Marlasca. En las últimas horas hemos tenido conocimiento de que «Adif» ordenó, sin permiso del juez, con nocturnidad y alevosía, transportar a sus instalaciones trozos de vía de vital importancia para el análisis de las causas del accidente de Ademuz. Todo muy muy clarito y transparente, como siempre.
- Que en los documentos desclasificados salga mal parado alguien que no sea uno de sus perritos falderos. Algunas fuentes hablan de Felipe González.
- Seguir desprestigiando a la monarquía. No sé qué va a salir de esa desclasificación, pero a juzgar por los múltiples testimonios de personas que vivieron ese episodio, es fácil que la figura del Rey Juan Carlos salga perjudicada. Esto ayuda al mentiroso a dar un paso más para ir hacia la república e intentar, una vez más, instaurar en España un régimen comunista. Sería «la III República», tan deleznable, corrupta y asesina como la «II».
Antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Si el falsario quiere que se sepa la verdad, tiene una oportunidad de oro:
- Que, en vez de callar, él y su mujer, nos expliquen a los españoles por qué Begoña está imputada.
- Lo mismo cabe decir en relación con su hermano, sí, el que fue nombrado director de actividades escénicas y que ni él mismo supo explicar qué era ese cargo.
- Que desclasifique el rescate de «Air Europa».
- Que explique por qué se quedó en la India de turismo con su mujer, mientras los valencianos se morían a raudales en la Dana. Por qué no mandó al ejército, a la policía, a la guardia civil y a todas las fuerzas necesarias desde el minuto uno, en lugar de decir que «si necesitan ayuda que la pidan». Hay que ser mísero y rastrero. Lo más canallesco, han imputado a Mazón, mientras que Sánchez, Marlasca, Robles y Teresa Rivera no están ni se les espera.
- Que explique por qué no ha dimitido cuando a dos secretarios de organización, uno de ellos ministro, y ambos mano derecha suya, les han metido en la cárcel por putiferios varios y diferentes asuntos de gravísima corrupción.
- Que desclasifique toda la documentación de la destitución del Coronel Pérez de los Cobos.
- Que desclasifique el rescate de «Plus Ultra». Bueno, que antes le pida permiso a Zapatero.
- Que explique por qué reconoció la soberanía del Sahara a Marruecos y por qué está continuamente regando dinero a ese país. Hay algo que no encaja, pero en este caso todos sabemos de qué va la cosa, ¿se llama «Pegasus», tal vez?
- Que explique por qué ha transferido al País Vasco las competencias en materia de «Instituciones Penitenciarias». ¿será a cambio de los votos de los etarras?
- Que desclasifique los documentos del accidente de Adamuz.
- Que diga por qué «Adif» se llevó trozos de vía sin permiso del juez.
- Que aclare por qué Marlasca no ha dimitido por el caso DAO. Esto es difícil porque Sánchez tendría que haber dimitido hace mucho tiempo y, difícilmente, se lo va a pedir a sus ministros. Lo cierto es que, prácticamente, todos ellos deberían haber dimitido ya, unos por incompetentes y otros por mentirosos y nefastos gestores.
Bueno hay muchos más casos en los que Sánchez podría poner la verdad encima de la mesa, pero creo que con que lo hiciera, con lo que he relacionado antes, estaríamos satisfechos, siempre y cuando dimitiera a continuación.
Que no nos venga con milongas de que la verdad tiene que resplandecer cuando la verdad es su mayor enemigo.
Ya sabemos que la izquierda es muy demócrata si gobierna, si gobierna la derecha la democracia ya no vale y hay que ir al golpe derecha estado. Véase «II República».
José Ignacio Echegaray (ÑTV España)