Puigdemont rompe ‘ma non troppo’. Para empezar porque la consulta encargada a las bases no sólo la carga el diablo, sino que puede decidir otra cosa si el ‘globo sonda’ no es el adecuado. Luego está el ‘detalle’ de que el PSC tendría que renovar el contrato de la mujer de Puigdemont en diciembre. Detalles personales, ya saben…
El PP no se termina de creerse la ruptura porque si fuera cierta iría acompañada de una moción de censura. Y esa -de momento- no está. Y no es claro que se la espere. Así que Feijóo espera a que los de Junts descuelguen el teléfono. Y los del ‘fugado’ ya sugieren que estarían dispuestos a una moción de censura pero no “gratis”.
En todo caso, sería necesario el consenso de Vox que no aparece en la ecuación de ninguno. Tanto para populares como separatistas Vox es anatema. Pero necesitarían sus votos. Ante el ‘ninguneo’, los de Abascal también marcan distancia. Como quien oye llover. Cuando llegue ese puente lo cruzaremos.
Precisamente esa indefinición de Junts y esa falta de credibilidad es la que alimenta a Alianza Catalana.
De momento, hoy, ausencia de Abascal en el funeral de Estado por las víctimas de la dana. ¿Lamentar las muertes con quien no hizo nada para evitarlas? Vox quiere maximizar eso de “nosotros, el pueblo” frente a la casta con riesgo de populismo. Además, los de Junts confirman que interrogarán a Sánchez en el Senado el jueves.
Los socialistas disimulan y esperan que escampe la tormenta. Mano tendida, diálogo, bla, bla, bla. Y a seguir en Moncloa, con o sin Parlamento, con o sin presupuestos.
Pero Guardiola ha roto el juego de ajedrez para hablar de las cosas del comer. El 21 de diciembre todos tendrán de retratarse. La presidente extremeña ‘vende’ honestidad: “No nos agarramos al sillón; que hablen los ciudadanos”. Es el discurso de Feijóo frente a la triple prórroga presupuestario de Sánchez. Pero -además- Guardiola acusa a Vox de bloqueo político.
Feijóo quiere dar una lección a Sánchez: si no puedes aprobar presupuestos, hay que dar la voz a los ciudadanos. De paso pretende arrinconar a Vox por su perfil antisistema. Veremos si el órdago le sale bien. Porque si el PSOE recupera la Junta de Extremadura, el ‘cambiacolchones’ se fortalece y sería el preludio de una guerra civil PP/Vox absolutamente cainita.
No obstante, lo previsible que es que regresemos a la misma casilla de inicio. Guardiola cree que su posición de dignidad será premiada por el electorado. Pero ocurre que hay un viento de cola a favor de Vox que hará muy difícil que rebaje su intención electoral.
Más bien lo más probable es que ocurra lo inverso. ¿Pactará entonces con el PSOE?, ¿no será eso la muerte de Feijóo?.
Luis Lsada Pescador (Actuall.com)