España acumula el 72,6% de las muertes mundiales de alta velocidad. La corrupción mata.
Nueva tragedia ferroviaria. Y el gobierno se escuda en el “error humano”. Se parapeta en una orden “inverosímil” de “reanude la marcha normal” estando el anterior tren parado. Filtra los audios a los medios afines para que toda la responsabilidad recaiga en el técnico de control, pero evidencia un caos en el control de la red.
El técnico dio una orden irracional con resultado de 68 muertes y 107 heridos, 21 de ellos en la UVI. Total: 114 muertos en 10 meses. España acumula ya el 72,6% de las muertes mundiales de alta velocidad.
El “error humano” es obviamente el último eslabón de una cadena de fallos:
El sistema LZB estaba “obsoleto”, según reconoció Transportes. Su renovación se aprobó en el 2020 y debería de estar operativo desde el pasado mes de enero.
Un 31% de la alta velocidad no usa el nuevo sistema de control a pesar de que Transportes reconoce la “obsolescencia” del viejo.
Técnicos de Adif llevan meses advirtiendo que la línea Madrid-Sevilla no era segura.
Iryo había alertado en varias ocasiones antes de la tragedia que sus trenes se paraban en ese tramo por errores en el LZB
Transportes despachó hace 21 días un aviso de abuso de “marcha a la vista”, el sistema de control manual y visual cuando el sistema tecnológico no funciona.
La adjudicación del mantenimiento del LZB se realizó a una empresa que hizo una oferta un 28,5% por debajo de lo licitado. Hasta Adif alertó de posible oferta temeraria. ¿Trampeo?, ¿corrupción?
Los trabajadores de control llevaban tiempo reclamando un protocolo que primara siempre la seguridad a la urgencia de la marcha. ¿Estaba el operario presionado para sacar trenes como fuera?
Puente eliminó el comité de expertos de accidentes ferroviarios un mes y medio después de la tragedia de Adamuz.
El responsable de control de Adif fue elegido en un polémico concurso.
Es decir, el error humano se llama Puente. Porque es el responsable de haber recortado el gasto de mantenimiento por pasajero en un 30% en la última década, de no cumplir con la comprometida renovación tecnológica. Y quizás, de haber primado la marcha sobre la seguridad.
La Justicia investigará bajo secreto de sumario.
Pero lo ruin es endosar la responsabilidad presuntamente criminal sobre el operario, el último eslabón. De momento, Manos Limpias ya ha denunciado “homicidio” por la “chapuza” del mantenimiento.
La tragedia ha irrumpido en plena campaña electoral. La muerte ha evidenciado los problemas de gestión. Frente a la política “power flower” de bailes y besos, la cruda realidad: la corrupción mata.
Desde el PSOE reclaman la dimisión de Puente para no erosionar más la campaña. Ada Colau se suma a la exigencia de dimisión. Moncloa medita si soltar lastre o como hasta ahora: duplicar la apuesta.
La mortal realidad ha golpeado a ‘su sanchidad’ en la cara: no se atreve a visitar a las víctimas. Echarle la culpa al ‘cha-chá-chá’ además de indigno es inutil. Si insiste se arriesga a que salgan sus compañeros a contar la verdad de lo que pasa…
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