Este viernes a las 21:00 estalló el incendió en la catedral de Córdoba. El protocolo se activó y de manera inmediata acudieron tres camiones bomberos que lograron sofocar las llamas en apenas una hora. El alcalde, José María Bellido, señaló que «no va a ser una catástrofe» y que «el monumento está a salvo».

Las primeras investigaciones apuntan a un cortocircuito en una barredora eléctrica en la capilla de Almanzor. Pero, la verdad, resulta muy extraño. Porque se produce en una catedral que los musulmanes reivindican como su mezquita con el apoyo de la izquierda política y mediática. Y ocurre en plena polémica por el asunto Jumilla.

El cabildo descarta intencionalidad, pero quizás sea un mensaje para evitar que el incendio físico se convierta en social.

En todo caso, algunos criterios para la integración de la comunidad musulmana:

  • España respeta la libertad religiosa; somos un estado aconfesional, no laico; no somos contrarios al hecho religioso pero como estado no adoptamos una religión como propia aunque por razones históricas tenemos una relación especial con la Iglesia católica.
  • Que las instituciones respeten no significa que se pueda exigir. La comunidad islámica no tiene derecho a nada por el hecho de ser musulmana. Tampoco la cristiana. Lo tienen los ciudadanos por el hecho de serlo.
  • Bajo al amparo de la cuestión religiosa no cabe el desprecio de la mujer ya sea por la ablación del clítoris o por la poligamia. Quien lo practique será perseguido y debería ser expulsado.
  • La religión no ampara -o no debe amparar- la violencia y el terrorismo. La radicalización y la promoción del islamismo radical será severamente perseguido.

Dicho esto, si de verdad queremos defender nuestras costumbres y tradiciones deberíamos de empezar a ejercer esas costumbres y tradiciones y extirpar las que nos son ajenas. Algunos ejemplos:

  • ¿Por qué no nos santiguamos cuando pasamos por delante de una Iglesia?
    ¿Por qué no recuperamos la costumbre de bendecir la mesa aunque estemos en un bar o restaurante?
  • ¿Por qué no empezamos a educar a nuestros jóvenes en que la ropa interior es interior y que el pudor es un valor que nos enriquece?
  • ¿Por qué no cedemos el asiento a los mayores y embarazadas sin que nadie nos lo pida y sin que haya “asientos reservados”?
    ¿Por qué no empezamos a tener hijos para evitar el reemplazo generacional?
  • ¿Por qué no educamos a nuestros hijos en el valor del esfuerzo y el combate contra sus defectos en lugar de atiborrarse a caprichos?

¿Algún Ayuntamiento se atreve a presentar esta moción?

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

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Humanidad,

Última Actualización: 09/08/2025

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