Sánchez echó a Ábalos del gobierno, pero no de su vida. Tras el cese siguió buscándole y hablando con él. El contenido del los WhatsApp revelado por El Mundo es revelador. “Te he echado mucho de menos; trabajar contigo y también tu amistad”.

No sólo eso sino que valoraba sus ideas y aportaciones: “Hola José Luis, gracias por el mensaje. Socializar los avances logrados es un gran hallazgo. Así lo haré”.

Es decir, Sánchez es Ábalos. Tanto que cuando empezaron a publicarse informaciones le envío un WhattsAap mostrándole su solidaridad: ‘José Luis, sé fuerte’.

Con el “Luis, sé fuerte’, Sánchez pidió la dimisión de Rajoy. ¿Es aplicable a ‘su sanchidad’ o como siempre, se aplicará la ley del embudo?

La publicación de la mensajería instantánea ha dejado al descubierto la guerra interna. Para Sánchez, Lambán es uno “petardo”, Vara, “lamentable” y Page tiene que “dejar de tocar los cojones”; y por supuesto, a Susana Díaz había que atarla en corto. Y todo esto se lo decía a su delfín, a su persona de confianza, a su chico para todo, Ábalos.

Oscar López salta y dice que es inaceptable esta campaña de ‘fango’ de la derecha y pide que se investigue la filtración cuando él hizo sangre del “Luis, sé fuerte”, que es exactamente lo mismo.

Sánchez está tocado. Y quizás hundido. El problema es que sabe que su horizonte penal es muy negro y tiene todos los incentivos para atornillarse a la Moncloa aunque destroce la institucionalidad y la misma democracia.

El que pueda hacer, que haga…

Lus Losada Pescador (Actuall.com)

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 12/05/2025

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