El pretexto es que así se acabó con la violencia. La realidad es que Zapatero desató a la bestia encadenada, debilitada por la acción policial y judicial, para servirse de ella con oscuros intereses. Tres años antes se reunía con los terroristas secretamente.

Como con Marruecos…luego la matanza y la extorsión callejera que lo sentó en La Moncloa. Las casualidades no existen, cuestión aparte el oscurantismo para que parezca que sí. A Zapatero le delatan las cejas de un auténtico hijo de Satanás.

En conexión con ETA desde años antes de la matanza del 11-M, ahora Zapatero sigue de cerca la cosecha  de aquella miserable siembra de la complicidad que tendió la trampa al PP con un juego trilero y de confusión que fue hecho a propósito junto a los chivos expiatorios supuestamente islamistas.

En el 2023 sigue siendo parte remanente de la negociación con los terroristas, pasado el relevo de los compromisos adquiridos a Sánchez. Su cultivo dio el resultado infesto del terrorismo diluido en las instituciones democráticas para horadar por método de implosión el Estado de Derecho.

Tras el disimulo y la petición de la paciencia cuando ETA reventó la T4 del aeropuerto de Barajas, el encubrimiento de la logística desde el gobierno con el caso Faisán y demás miserables argucias del PSOE de zETAp, el brazo político de ETA, ergo ETA misma, quedó posicionado para futuribles  oportunidades a cuenta de un traidor como el que ocupa La Moncloa después de dar un golpe de Estado con- tra la democracia, mintiendo al Congreso y los españoles sobre las verdaderas intenciones radicales que hoy permiten la presentación a las elecciones de 44 filoetarras, siete de ellos asesinos con las manos manchadas de sangre.

ETA supo esperar su momento, no sin ceder al paripé público del desarme y de la entrega ficticia de armas.

Las declaraciones del embajador del narcoterrorismo que identifica a ETA con Bildu no son manifestaciones espontáneas sino que forman parte de un plan de acción para blanquear al brazo político, en realidad a la  ETA misma, y colarla con disfraz democrático hecho a medida de la repugnante infamia zapaterista y sanchista: el binomio de la traición coaligado en un plan continuista de inhabilitación de las defensas constitucionales desde el interior, logrando ya la conquista sectaria del Tribunal Constitucional con la imprescindible ayuda del traidor Feijóo, nacionalista radical gallego, candidato engañoso a la presidencia de España,  que a su modo trata con aquiescencia las nauseabundas trampas y evidencias de traición no haciendo ascos a leyes aberrantes y cuñas contra la propia libertad en España.
Con estos mimbres de maldad , el defensor del narcotráfico Zapatero manifestó hace unos días la claudicación ante los asesinos y se justificó sobre el fin de la violencia con la venta de España a sus enemigos. De ahí que el sátrapa Sánchez  se encuentre a gusto con los comunistas en acuerdo con el independentismo radical: los que hoy anuncian candidaturas para colgar carteles electorales manchados de sangre y expuestos al sol de 19 años, después de lavarlos para presentarse como higiénica formación política gracias al sucio que prepara un fraude electoral con compra masiva de votos para no apearse del Falcon.
Zapatero pactó con asesinos lo que culmina el doctor cum fraude y ETA echa el resto desde los acuerdos del 11-M, cuando sirvió de cebo para que Zapatero acediera al poder. Desde entonces, todos los males. Al de las cejas satánicas lo esperan en el Infierno junto a sus correligionarios de Satanás.
Allí los delitos de sangre no prescriben, incluido el 11-M, especialmente el 11-M en el que ETA cumplió el papel acordado de cebo y distracción.
Zapatero y ETA ya se entendían antes de matar a 192 inocentes, ya se entendían en conjunto con otros que hoy chantajean a España.
Ignacio Fernández Candela (ÑTV España)

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Última Actualización: 13/06/2024

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