Desparpajo y aplomo. Así apareció Pedro Sánchez en la entrevista de TVE en la que hasta forzó unas risas cuando le preguntaron por los casos que afectan a su mujer y a su hermano. Tras las risas, el dardo: critica la instrucción basada en supuestos bulos y recortes de prensa y denuncias de la ultraderecha. El bnla, bla, bla’ de siempre
Y concluye: “hay jueces que hacen política”. ¿Esto no es acusar al juez Peinado y a la jueza Biedma de prevaricación?, ¿y la Audiencia Provincial de Madrid que avaló la instrucción del juez Peinado?, ¿y el Superior de Justicia de Extremadura que hizo lo propio con la jueza Biedma?, ¿también prevaricaron?, ¿a qué espera el CGPJ para mostrar su rechazo a las palabras del presidente y su respaldo a la actuación judicial? Como dice Feijóo, Sánchez es un “peligro” para la democracia.
Más. Sánchez advierte que presentará presupuestos pero que los presupuestos “son un medio, pero no un fin”. El fin son las políticas supuestamente progresistas. Y esas se pueden seguir haciendo con o sin presupuestos porque siguen contando con la chequera de los fondos europeos y con los actuales presupuestos que se aprobaron con el covid y que permiten flexibilidad extraordinaria entre partidas.
Traducción: ‘me aprueben las cuentas o no, seguiré haciendo lo que me parezca oportuno, no convocaré elecciones porque me tumben los presupuestos’.
Y ya lo máximo es la nueva doctrina de que la parálisis no es no tener presupuestos sino convocar elecciones: periodo electoral, investidura. ‘La democracia es una pérdida de tiempo’. Lo dice quien es incapaz de hacer avanzar su agenda legislativa; actualmente tiene 35 leyes varadas que se suman a las 30 del PP que mantiene en el congelador. ¿Eso no es parálisis?
Y luego están algunos detalles que quizás pasaron desapercibidos. Dice que aprobará este martes la quita de la deuda catalana porque “por supuesto cumplirá con sus compromisos parlamentarios”. O sea, que pagará todos los chantajes que sean necesarios.
Y eso significa que tras la quita vendrá la llamada “financiación singular”, es decir, el cupo catalán. Y ERC ya presume de que negocia con Hacienda el traspaso de la gestión del IVA antes del próximo año. O sea, pasado mañana. De momento, la quita ya mejora el rating catalán y empeora el de España. O sea, nos financiamos más caros.
Y al chantaje económico se suma el político. Por eso la visita de Illa a Bruselas para entrevistarse con Puigdemont se entiende como una “amnistía política” que el prófugo interpreta además como la antesala del encuentro con Sánchez, el que dijo que traería a Puigdemont a España para que fuera juzgado. No es que coma sapos, es que nos los endosa impúdicamente a los españoles.
Por lo demás, el ‘cambiacolchones’ se hizo la víctima. Dijo vivir con “paciencia” la campaña de “deshumanización brutal” que según Pepa Bueno está sufriendo. Y que personalmente se sintió muy defraudado con Ábalos y Cerdán. Lo dice con tal aplomo y seguridad que habrá a quien le convenza… a quien quien ser convencido.
Luis Losada Pescador (Actuall.com)