No hace falta ser gurú, pitonisa ni lector habitual de posos de café para intuir que 2026 será un año de vértigo. Basta con encender la televisión, abrir un periódico o asomarse cinco minutos a las redes sociales para comprender que la política española ya no avanza… patina. Y lo hace sobre hielo fino.
La situación, lejos de destensarse, promete complicarse aún más.
No solo por una oposición exaltada que ha convertido el “no” en programa de gobierno permanente, sino también por el activismo político de ciertos sectores de la judicatura, que parecen haber descubierto una vocación tardía por el protagonismo mediático. La toga ya no solo pesa en los tribunales; ahora también luce en tertulias y editoriales.
A todo ello se suma la contribución imprescindible de las terminales mediáticas de la derecha, siempre dispuestas a añadir gasolina al fuego.
Medios “prestigiosos”, eso sí, que confunden información con deseo y análisis con anhelo. El resultado es una polarización llevada a límites hasta ahora desconocidos, donde el matiz es sospechoso y la duda, traición.
Y en medio de este cóctel explosivo, la gran pregunta:
¿Llegará el fin del Sanchismo?
Curiosamente, todas las inocentadas del 28 de diciembre tuvieron un protagonista común: la dimisión del presidente. Prestigiosos medios anunciaron su marcha con una seriedad tan convincente que más de uno brindó antes de comprobar la fecha. Bromas, dijeron luego. Humor.
Tradición.
Pero la duda quedó flotando en el ambiente como el humo tras los fuegos artificiales:
¿Fue una simple broma… o un ensayo general?
¿Una inocentada… o una premonición mal disimulada?
Porque en la España política actual, la frontera entre la sátira y la realidad es tan fina que a veces cuesta distinguir si estamos leyendo una noticia, un deseo editorial o el guion de una comedia negra.
Así que prepárense. Abróchense los cinturones.
2026 no será un año para cardíacos, sino para equilibristas: jueces mediáticos, políticos en modo supervivencia, periodistas con bola de cristal y ciudadanos intentando no marearse en esta montaña rusa institucional.
Y mientras tanto, seguiremos celebrando las inocentadas…
aunque cada vez cueste más saber quién es el inocente y quién se ríe al final.
Salva Cerezo

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 29/12/2025

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