Salió a danzar consciente no sabía
pues nadie a él a bailar le había enseñado,
buscando no morir en la porfía,
absorto ante el bullicio que sentía,
mimando a cada paso con cuidado.
Paróse a interpretar la melodía
consciente que al oído hay que hacer caso,
siguiendo al ritmo tal como podía,
tratando no excederse en fantasía
y aun menos tropezar como un payaso.
Pues nadie le advirtió que en esa danza
experto uno ha de ser siguiendo el ritmo,
sin pausa, sin premura y sin tardanza.
Ni sirve y has de huir de la alabanza,
no existe para el baile un algoritmo.
Feliz Jueves y mucho ánimo