El ‘hooliganismo’ de la política y la ausencia de capacidad de despertar entusiasmo en la oposición explican la paradoja.
Más del 50% de los españoles creemos que Sánchez también acabará sentado delante de un juez como Zapatero. Además, la mayoría pensamos que la Ley de Nietos es un instrumento para tratar de alterar el censo electoral.
El 60% creemos que Sánchez debería de convocar elecciones, el 70% que Sánchez conocía los escándalos de corrupción pero no hizo nada. Sin embargo, 5,8 millones de españoles seguirían votandole. ¿Por qué se produce esta aparente paradoja?
En primero lugar, el ‘hooliganismo’ político. Hay votantes que son del PSOE ‘man que pierda’. ¿Que roban?, también roban los otros. ¿Que es el país está hecho unos zorros? Cierto, pero tampoco con Rajoy era un paraíso. Da igual. Exactamente igual. Porque la lógica no es los buenos y los malos, sino los míos y los otros. Por la misma razón que vamos con España y no con Francia. La misma.
Pero hay otro elemento más delicado y es la incapacidad de la oposición de despertar entusiasmo y la inercia criticona de la derecha sociológica. Unos piensan que Feijóo es incapaz de despegar, que no debió de salir de Galicia porque España se hace grande, que da bandazos, que no sabe gestionar su propio partido, que Ayuso le come la merienda a diario. Otros apuntan que Abascal no tiene fondo, que a veces le pierden las formas, que Vox es un chiringuito.
Probablemente todos tienen parte de razón. Porque en realidad no hay nada perfecto. El PSOE es una maquinaria engrasada, pero no tienen criterio, ni sentido de Estado. Sólo tienen a un líder con buena presencia y cero escrúpulos que ha provocado el mayor escenario de corrupción imaginable.
Pasar página del sanchismo es una obligación moral. Pero también debería ser una obligación moral de la oposición ofrecer una alternativa ilusionante, un proyecto de país que entusiasme más que un recambio; una batalla más que una mera herencia.
Luis Losada Pescador (Actuall.com)