‘Turning point’ fue el movimiento lanzado por Charlie Kirk. Significa punto de quiebra o punto y aparte. Es lo que ha ocurrido con su asesinato. Su martirio se ha convertido en un punto y aparte en la historia de Estados Unidos.

En el acto intervinieron sus compañeros de batallas. Todos destacaron que no eran solo batallas políticas, sino también culturales y espirituales. Porque Kirk sabía que la encarnación de Dios en Jesucristo y su muerte y resurrección nos permiten vivir en la Esperanza confiando más en la Misericordia que en la Justicia. Por eso no le temía a nada ni a nadie porque tenía un sano temor de Dios.

Y por eso sentía la urgencia de llevar esa Buena Noticia a todo el mundo, recuperar el diálogo, construir comunidad. Frente a la polarización, encuentro; palabra. Esa fue su misión en su show y en sus encuentros universitarios.

El funeral de Charlie se convirtió en un acto de reivindicación. No sólo de su figura sino de los valores que nos unen: la defensa de la vida, del matrimonio, la familia y el patriotismo. “Cásate, ten hijos, construye un legado, transmite tus valores y persigue lo eterno” era el ‘revolucionario’ mensaje de Kirk a los jóvenes.

Muchos de los oradores destacaron que Charlie encarnó su ideal de una manera audaz. Su vida tuvo sentido; fue plena. Se casó con una mujer valiente, tuvo dos hijos, construyó el movimiento juvenil conservador más importante de Estados Unidos y anheló lo eterno; ayer rezaron -y rezamos- porque el Salvador le tenga en su Gloria.

Las referencias religiosas fueron constantes. El mismo Trump dijo que sin Dios no hay Estados Unidos. Puede que algunos lo interpreten como una instrumentalización política de lo religioso. Puede. Pero creo que en realidad se trata del reconocimiento de la limitación de la política para cubrir el anhelo de infinitud y de eternidad del corazón y del alma humana.

La justicia humana siempre se queda corta y resulta imperfecta. Y desde luego el presidente -ningún presidente- no es el Salvador.

Pero también supone el reconocimiento de que la batalla que estamos librando es una batalla espiritual más que política. Que la obsesión por adoctrinar a los niños en ideología de género no responde a una visión más socialdemócrata que liberal sino a una visión antropológica retorcida.

También es una batalla cultural porque la libertad de expresión está en riesgo amenazada por los presuntos delitos de odio y cultura de la cancelación. Y la libertad de expresión ha sido uno de los pilares de Estados Unidos. Por eso todos apelaron a recuperar los principios fundacionales de la mejor nación del mundo y anunciaron con entusiasmo y esperanza que los mejores momentos están por llegar.

Muy emocionante. Porque lo que se vivió este domingo en Arizona fue el nacimiento de un “Turning Point” más vivo, comprometido y apasionado. El nombre de Charlie Kirk no se olvidará jamás. Ya la sangre del mártir se ha convertido ya en semilla de nuevos ‘apóstoles’.

El acto duró ocho horas, pero fue realmente emocionante. ¡Y ya lo vieron en internet SIETE MILLONES de personas! Te dejo el link:

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

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Humanidad,

Última Actualización: 22/09/2025

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