El cambio climático es la obsesión de Sánchez. Ya apeló al cambio climático como el causante de los incendios en 2022. La realidad es que el 90% obedecen a negligencias humanas y el resto, directamente, al dolo. Hay 30 detenidos y 100 investigados.

Pero además de las causas directas, hay otras indirectas. Veamos:

  • Buenismo. El gobierno sostiene que “la respuesta penal” para los pirómanos “no es una solución contundente”. ¿Son mejores los bombones?
  • Ineficacia. De los 70 millones de fondos europeos destinados a la gestión forestal, España apenas ha gastado 2,7.
  • Desidia: Un informe gubernamental ya alertaba en el 2022 de la necesidad de renovar la flota de aviones antiincendios
  • Burocracia. Un error burocrático impidió al gobierno renovar la flota de hidroaviones.
  • Desenfoque en las prioridades: España ha recortado la inversión en prevención y extinción de manera severa en los últimos años.
  • Ideología: la prohibición de los pastos, del cuidado del cauce de los ríos y de los cortafuegos sitúa al campo en una posición de mucha mayor vulnerabilidad

El resultado es el peor verano de incendios en 30 años con 348.000 hectáreas calcinadas, 30.000 personas desplazadas y un coste directo de 3.800 millones de euros. La desidia, la burocracia y la ideologización política salen muy caros.

Y a todo esto hay que sumar la perversión de un gobierno que parece casi disfrutar con unos incendios que azotan a unas comunidades autónomas gobernadas por sus adversarios políticos.

Es verdad que Mañueco y Rueda se niegan a solicitar la emergencia porque no se fían de Marlaska-Sánchez. Pero también es verdad que aunque no la pidan, el gobierno la puede declarar. Como hizo con su apagón. ¿Por qué no lo hace?, ¿qué tiene que pasar para que el gobierno considere que existe una emergencia nacional? La razón es única y exclusivamente política. Y es obscena.

Luis Losada escador (Actuall.com)

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Política,

Última Actualización: 19/08/2025

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