DIMITIR

Hasta ahora, el Gobierno salía a escándalo semanal. Desde ayer, son casi diarios. El titular de Interior, el hasta hace poco juez Marlasca, está protagonizando un espectáculo que evidencia la pésima calidad de la democracia española.

Si nuestra vida política ya no sobresalía en esto, desde que nos dirigen Sánchez e Iglesias el país va camino de ser ingobernable. Resulta preocupante, muy preocupante. Que un juez no sepa dónde está la división de poderes nos lleva a suponernos en las peores manos.

El más neutral de los ministros debe ser el de Interior, y en esta ocasión se nos ha revelado el más hooligan. Ese documento que trascendió ayer evidencia que la Guardia Civil se constituye en Policía judicial en el caso del 8-M y en tal condición sus actuaciones son reservadas y secretas.

¿En qué estarán pensando todos los jueces con una instrucción abierta? ¿En que el gran hermano Marlasca los espía? Han decidido dividir España en dos mitades y la están haciendo insostenible. Si el ministro tuviese un ápice de dignidad, dimitiría.

No por ministro, sino por juez.

El Astrolabio ( ABC )