José Luis Rodríguez Zapatero conocido popularmente gracias a una, en su día, poderosa campaña publicitaria como ZP, es un siniestro personaje nacido hace sesenta y cinco años en Valladolid, aunque él siempre se ha considerado leonés, pues allí estudió y comenzó su carrera política, que sin duda le ha reportado incontables beneficios económicos.
Este sujeto que llegó a la secretaría general del autollamado partido de los “cien años de honradez” de manera inesperada venciendo por un puñado de votos a José Bono, consiguió pocos años después tras un sangriento y multitudinario atentado terrorista llegar a presidente del Gobierno cuando nadie daba un euro por él.
Bien es cierto que tras la persona de este señor siempre hubo una acertada campaña publicitaria presentándolo como un hombre, de “talante”, pausado, dialogante y aficionado a películas de dibujos animados aptas para niños. Son muy conocidas sus permanentes imágenes marcando sus cejas circunflejas y una sonrisa un tanto bobalicona.
Sin embargo, pronto demostró que toda esa campaña era una impostura y dejó ver que ese bobo solemne era un hombre diabólico con unos deseos aviesos, con una actitud plenamente estridente, carente de una formación profesional adecuada al cargo y dispuesto a entregarse a todas las peticiones y exigencias que le presentaran los terroristas e independentistas.
Conocedor de todas sus limitaciones no solo académicas, profesionales, morales e incluso lingüísticas se rodeó de gente que estaba a su altura para que ninguno le marcara el camino que él quería seguir. El resultado de las dos legislaturas de este inefable personaje que ya comía del erario a los veintiséis años siendo diputado nacional silente es conocido: una autentica catástrofe nacional, internacional y sobre todo económica.
ZP se fue con el rabo entre las piernas dejando a España arruinada y con una imagen internacional muy dañada especialmente con las grandes potencias; a los españoles enfrentados nuevamente por la guerra civil; a los enemigos interiores de España crecidos y ávidos de nuevas concesiones y a su partido hecho unos zorros. También este sujeto tiene en su haber el logro de catapultar a lo más alto de la política a gente sin formación y con un sectarismo elevadísimo que, con posterioridad, ha sido el denominador común de los sucesivos gobiernos del puño y la rosa.
Rodríguez Zapatero dejó paso a Rajoy Brey y al marcharse dijo que se iba a dedicar a “contar nubes”, otra afición tan formativa para un adulto como la de ver una y otra vez la película «Bambi». ¡Ojalá lo hubiera hecho! Pero una vez más, al que coloquialmente se le llamaba mister Bean por el gran parecido con el actor cómico Rowan Atkinson, nos mintió tras esa sonrisa que con el tiempo fue diabólica.
A los pocos años de dejar a España como un erial y a los españoles nuevamente divididos y enfrentados en trincheras, esta calamidad de persona entró en contacto con dirigentes iberoamericanos, especialmente con los líderes venezolanos todos ellos de reconocidos valores democráticos. Tal es así que ha sido uña y carne del presidente Nicolás Maduro recientemente detenido por las autoridades norteamericanas.
Las relaciones con el sátrapa bolivariano fueron in crescendo de tal manera que con el tiempo Zapatero fue un alto comisionado del gobierno de Sánchez en Venezuela y de más importancia que el mismísimo embajador en las gestiones turbias entre ambas naciones.
Muestra de ello es que se contabilizaron más de cuarenta viajes del expresidente español a Venezuela. Era uno más del gobierno del tirano Maduro y para la vicepresidente Delcy Rodríguez era su “príncipe”.
El ”príncipe” Rodríguez –vaya usted a saber si hasta es primo de Delcy Rodríguez– campaba a sus anchas por Venezuela siendo uno de los asesores del que fuera conductor de autobús en su día y a la vez, correa de transmisión de presidente Sánchez y sus acólitos más próximos en asuntos turbios con Venezuela rescatando empresas aéreas en quiebra y recibiendo indirectamente de manera muy oscura en Barajas, a una vicepresidenta que no podía aterrizar en suelo comunitario, pero sí dejar docenas de maletas con una enigmática sobrecarga.
El contador de nubes y espectador ininterrumpido de «Bambi», tan listo e inteligente como Bono, no es, no hay duda, pero falto, lo que se dice falto tampoco es. Obviamente, para ser alto comisionado del gobierno en Venezuela y para loar a Maduro exigía sus haberes que han resultado ser cuantiosos. Muy cuantiosos. Rodríguez Zapatero lleva en política toda su vida, no puede presentar ni un currículum empresarial ni una nómina que acredite un trabajo reconocido.
Pero esto no es óbice para que cuente, que se sepa, con dos casoplones uno en Aravaca y otro en Lanzarote. Recientemente, vendió de manera precipitada otra propiedad en una zona residencial de lujo de Madrid.
Sus propiedades estaban valoradas de la siguiente manera: uno de los chalets en 2 millones de euros, otro en 500.000 euros y el de Lanzarote en 1,5 millones de euros. Además, el de la ceja circunfleja, cuenta con otra propiedad, casualmente, en Venezuela de 400 metros cuadrados en una urbanización de lujo donde presuntamente hace sus prósperos negocios.
Sus hijas, sí aquellas que se fotografiaron con la familia Obama y parecían ser sacadas de la serie «los Monster» por sus atuendos esperpénticos, son propietarias de una próspera empresa de publicidad, casualmente con contactos en Venezuela. ¡Qué casualidad! La empresa de comunicación se llama «Whathefav» – vaya nombre – fundada en 2019 en Madrid pero que se disparó en 2023 cuando se asoció con una empresa venezolana de videojuegos llamada «El Server».
También han aparecido informaciones de que ZP es propietario de una mina de oro en Venezuela –dónde iba a ser– situada en el rio Ikaba perteneciente a la cuenca del Orinoco y que él mismo confesó a la exsenadora colombiana Piedad Córdoba que adquiría los implementos de minería en China y que la explotación de la mina le iba francamente bien.
Recientemente, el buscador de oro, fue sorprendido de manera furtiva el 8 de diciembre del pasado año en el monte de el Pardo, un lugar protegido y perteneciente al Patrimonio Nacional cuando mantenía una reunión furtiva con el empresario Julio Martínez dirigente de la caótica empresa aeronáutica venezolana «Plus Ultra» rescatada sin motivo aparente por el gobierno español por 55 millones de euros.
Hace muy pocos días, el tres de enero, Nicolás Maduro, benefactor, amigo íntimo de Rodríguez Zapatero y consultor político del expresidente español fue detenido en una impecable operación militar del Ejército norteamericano.
Hasta la fecha, el muy enriquecido ZP gracias a las gestiones del presidente del chándal, no ha dicho ni una sola palabra. Son públicas, notorias y múltiples las imágenes en las que se les ve juntos y cómplices en sus oscuras gestiones políticas y económicas.
Por tanto, Zapatero, ¿cuándo vas a dar explicaciones de tus posibles vínculos con el tirano bolivariano?
¿Por qué te escondes ahora? ¿Qué hiciste en el monte de el Pardo?
Indudablemente, además de un posible traidor a España eres todo un cobarde. Tu actitud es del todo canallesca.
Mauro Velasco (ÑTV España)