España arde. Las llamas devoran hogares, cosechas y recuerdos, mientras las familias afectadas miran incrédulas las cifras oficiales, la compensación por haber perdido todo es tan simbólica que parece más una propina que una ayuda.
Una cantidad menor, incluso, de lo que nuestro presidente ha invertido en una ronda de cañas con vistas al mar durante sus “merecidas” vacaciones en La Mareta. De verdad: ¿Se puede valorar una casa por 15.000,€?
Y es que, mientras unos ciudadanos huelen todavía a humo, otros disfrutan del aroma del bronceador de lujo. Porque no contento con su estancia de veinte días en la residencia real convertida en resort presidencial, Sánchez decidió coronar agosto con un broche de oro, cerrar una planta entera en el hotel más exclusivo de Andorra. ¿Quién dijo que la montaña no podía ser solidaria con el descanso del líder?
La ironía se palpa, un hogar reducido a cenizas vale menos que una semana de suite de lujo. Las familias que lo han perdido todo tendrán que conformarse con la limosna institucional, mientras ven cómo el dinero de sus impuestos financia la escapada montañera del inquilino de Moncloa.
Eso sí, siempre quedará el consuelo de saber que el presidente descansa bien, que se relaja, que recarga pilas… Porque, claro, gobernar un país entre incendios, pactos imposibles y titulares en rojo cansa mucho. Y, por supuesto, no se puede esperar que lo haga desde la incomodidad de un despacho con olor a ceniza, se necesita la frescura de Andorra y el lujo de un hotel de cinco estrellas.
En definitiva, lo que arde en España no son solo los montes, arde la paciencia de quienes ven que, en la balanza del poder, sus casas pesan menos que un cóctel servido en copa de cristal frente a un jacuzzi presidencial.
Salva Cerezo

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Política,

Última Actualización: 30/08/2025

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