Estos días en los que todavía estamos sufriendo las consecuencias de la devastadora ola de incendios en nuestros montes y bosques, deberían servirnos para realizar una reflexión, serena y ponderada, de lo que está sucediendo en nuestra Patria, abandonada a su suerte por un malvado grupo de políticos corruptos y sin escrúpulos que siguen, al pie de la letra, los dictados de esa perniciosa “agenda 2030”, parida en los oscuros contubernios de la masonería internacional, contando con el apoyo de ese nuevo comunismo pijoprogre al que se le llena la boca con burdas excusas de falso ecologismo, cambio climático y embusteras políticas medioambientales.
La milonga de la “emergencia climática”, esa siniestra pantomima, a la que se refiere el canalla ese del pantalón de pitillo y gestos chulescos, no deja de ser el resultado de un plan perfectamente trazado en esos extraños contubernios del indeseable de Zapatero con los chinos o en los oscuros garitos -foro de Davos, el club Bilderberg, etc.- a los que concurre esa élite que, desde las sombras, pretende dominar el mundo, convirtiéndonos en esclavos perfectamente controlados y manejados.
Un plan del que es fiel lacayo ese partido socialista, traidor y canalla, en unión de toda la morralla que anhela y tiene como único objetivo la destrucción de España, contando con el concurso necesario de todos esos cobardes que, aduciendo mil excusas de mal pagador, permanecen callados, pese a tener el sagrado deber, por juramento, de reaccionar para defender la Patria.
Como primera premisa, es imperdonable que este gobierno títere, con tal de mantenerse en el machito, haya puesto el futuro de España en manos de los caprichos de los asesinos etarras y de todos esos delincuentes golpistas que anhelan la desaparición de nuestra Patria. Eso, ya de por sí, es intolerable por mucho que nos queramos aferrar al cargo.
Tiempo al tiempo para ver cómo, so pretexto de esa supuesta “emergencia climática”, con la que este miserable engaña a los tontos, las tierras quemadas dejan de ser zonas de pastos y bosques para convertirse, invocando el interés nacional, en una masa informe de paneles solares y molinos de viento; en tanto que sus amigos los comunistas chinos comienzan a explotar nuestros yacimientos de minerales estratégicos. La venta de España por parcelas. El deseo que siempre anhelaron los canallas socialistas y toda esa podredumbre de la izquierda y la ultraizquierda.
Tal vez por eso, el fuego, que no suele entender de ideologías políticas, solo devastó territorios de las Comunidades autónomas controladas por los populares, pasando de puntillas por los que controlan golpistas y separatistas.
Entretanto, España sigue dormida, viendo como pasan los días y, a cada paso, nos acercamos más al precipicio. Menos mal que, en unos días, se terminará el “veranito” y con él dejará de administrarse ese nuevo opio del pueblo, en forma de en una insana obsesión por los conciertos, que, junto con la “playita”, la “cañita” y la “terracita”, parece que son las únicas grandes preocupaciones que quitan el sueño a los españoles, y tal vez, entonces, despertemos a la cruda realidad de lo que está sucediendo y a dónde nos lleva este gobierno títere y miserable que nos desgobierna.
Se sigue tirando el dinero de todos, regalando bonos para comprar instrumentos o asistir a fiestas; pagas para no tener que trabajar o ayudas para viajar casi gratis de aquí para allá, especialmente destinado a los más jóvenes con el único fin, al igual que sucede con esas legalizaciones masivas de inmigrantes, de comprar sus votos.
Mientras que, por otra parte, cada día afloran nuevos casos de corrupción socialista: enchufes a amiguetes en puestos públicos; malversación del dinero de todos; irregularidades en el voto por correo; millones de euros que se amontonan en las cuentas de algunos gerifaltes sociatas; etc., etc.
Durante estos días, en los que, de nuevo los sociatas y sus socios, dieron la espalda a la grave situación de crisis provocada por los incendios, todavía tuvimos que escuchar de boca de todos estos incompetentes, que ocupan cargos de responsabilidad, decirnos que la respuesta a una grave situación como la vivida no se puede dar en un puñado de días, ya que se necesita tiempo para movilizar los recursos disponibles.
¿Qué tiempo? El Estado, y su brazo ejecutivo el gobierno, tiene que disponer de todos los recursos necesarios para dar respuesta inmediata a cualquier contingencia; es igual que se atribuya a causas naturales como a otras que no lo son. Pero, encima, si se trata de incendios forestales, con mucho más motivo, ya que no hablamos de una novedad, ni de una causa sobrevenida.
Sin embargo, ahí tenemos a la ministrilla de defensa salir a decir, con fingida emoción, que deberíamos estar agradecidos al Ejército por la ingente tarea realizada en la lucha contra el fuego.
Sin duda, habrá que felicitarlos y glosar su valor; incluso, como decía José Antonio, darles escuetamente las gracias, pero no dedicarles un panegírico de gratitud eterna, toda vez que, la defensa de los españoles, es su sagrado deber y su obligación, por encima de esa otra de servir a España allá dónde se les mande, aunque nuestra Patria no posea intereses de tipo alguno en tales latitudes y de las que no recibiremos ayuda alguna, caso de un conflicto armado con otra potencia.
Que se deje esa señora de esforzarse por tratar de quedar bien y que dote a nuestros Ejércitos de las capacidades necesarias para cumplir su misión, con solvencia, frente a los enemigos de España, y, de paso, asigne a los militares un sueldo digno.
Nadie de las Fuerzas Armadas ni de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, buscan, ni han buscado nunca, el agradecimiento de nadie por el cumplimiento de su sagrada misión; basta con la satisfacción del deber cumplido, algo que de lo que no entienden estos políticos corruptos, miserables y traidores.
Tal vez haya llegado el momento, al socaire de la grave situación provocada por los incendios, de tomar una decisión. Aprovechando esos flujos de inmigración ilegal que llega a riadas a nuestras costas y que forman parte importante del contubernio siniestro; y a la vista de que, una buena parte de ellos, están viviendo de las paguitas que reciben de los impuestos de todos los españoles; tal vez sería oportuno que, una vez el fuego se haya extinguido, una parte de estos que viven de la sopa boba, sin hacer nada, se empleasen en labores de limpieza de los montes y bosques para evitar que el fuego volviese a hacer acto de presencia.
Una medida como esta, que nadie puede calificar de injusta ni de insolidaria, ya que quien percibe una ayuda debe, de alguna manera, devolver, al menos en parte, lo que ha recibido; serviría también para evitar el denominado efecto llamada que produce el hecho de que, una vez en suelo español, a todo aquel que llega, aunque sea de forma ilegal y sin siquiera ser identificado, se le facilita una paga, cobertura médica y, en ocasiones, hasta alojamiento en hoteles de cuatro estrellas a los que, muchos españoles, no pueden acceder. Todos a trabajar que para eso cobran y si no que no vengan.
Y otra cosa, ¿ qué se oculta detrás de esa negativa sociata a formar un registro nacional de pirómanos? Sería una muy buena medida, toda vez que nos permitiría conocer sus movimientos
Lo grave es que son muy pocos los que se atreven a elevar la voz para denunciar este contubernio izquierdoso, ya que no es “políticamente correcto” de acuerdo con el relato construido por esa izquierda perniciosa que tanto amedranta a la derechona cobarde y acomodaticia.
Eugenio Fernández Barallobre (ÑTV España)