Luis Antonio del Castillo es un Tte. Gral. de la Guardia Civil pero tiene toda la pinta de haber sido un soldado chusquero y no un militar de carrera.
Su lenguaje coloquial es propio de un macarra sin estudios y es el tipo de gente que necesitan los sanchistas para ocupar algunos cargos de confianza.
Se supone que alguna vez este militar tuvo honor pero su obediencia servil al ministro «pequeño Marlasca» le ha convertido ante la opinión pública en un traidor a los principios de la benemérita.
Las redes sociales, la prensa y su comparecencia mendaz ante el Senado han descubierto a un infiltrado sin honor.
Marlaska, el juez traidor a su etapa de funcionario ejemplar es junto a Margarita Díaz, un ex servidor de la democracia que ha preferido ponerse del lado oscuro y cumplir con las órdenes de Sánchez, obsesionado como toda su tropa, con Díaz Ayuso, la única líder que le quita el sueño.
Los ministros de Sánchez están abducidos y son cómplices de su plan delincuencial en el que todo vale.
Es la primera vez en nuestra historia democrática con tanto cómplice en un gobierno.
Diego Armario