Parece que, por fin, el Gobierno ha encontrado la solución definitiva a tus problemas: que te compres un Tesla de 100.000 euros. Tú, que vas cada mañana mirando al cielo para ver si los dioses del Cercanías te conceden el milagro de que el tren no se averíe, deberías sentirte orgulloso.
Porque gracias a ti, a tus impuestos y a tu infinita paciencia, alguien —no tú, claro— podrá estrenar coche eléctrico con 400 millones en ayudas directas.
Y eso no es todo, otros 300 millones irán a instalar cargadores en las “zonas sombra”, que en el diccionario político significa “lugares donde no hay nada, pero donde algún día quizá pase un coche eléctrico… si alguien se pierde”. Tú sigues sin médico en tu centro de salud y sin tren puntual, pero oye, tu país avanza hacia la movilidad sostenible, aunque tú no avances ni de Monforte a Alicante.
Mientras tanto, el Gobierno más progresista de la historia del progresismo, lo dicen ellos, así que debe de ser verdad, calcula así las prioridades nacionales:
Necesidad real de coches eléctricos: 0. Ayudas públicas: 700 millones
Necesidad real de vivienda asequible: 12.000.000. Ayudas públicas: 0. Excusas oficiales: infinitas. Culpables imaginarios: también infinitos
Pero claro, siempre queda la gran pregunta: ¿China tendrá algo que ver en todo esto?
Hombre… vehículos eléctricos, baterías, paneles solares, “transición ecológica”, importaciones millonarias… Seguro que es una coincidencia cósmica. Pura alineación de los astros. Nada que ver con que medio Gobierno tiemble cada vez que en Pekín alguien estornuda.
Así que mientras el presidente vuelve a convertir la necesidad en virtud, tú conviertes tus cuentas en malabares, y España convierte la realidad en un episodio permanente de Black Mirror.
El Gobierno ya ha hecho su parte: regalar dinero público para que otros estrenen coche.
Ahora falta que tú decidas qué hacer:
¿Seguir pagando el billete del tren que no llega o empezar a rezar por que te toque el Euromillón para entrar en el exclusivo club del “progreso eléctrico”?
Porque, al final, aquí el único que sigue enchufado… es él.
Salva Cerezo

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Política,

Última Actualización: 05/12/2025

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