Calurosa mañana en el Congreso de los Diputados. Cervecitas en Manolo, cafelito en El Barril, y el escalope Armando de La Ancha, unos, mientras otros buscan cuencos llenos de brotes frescos y gazpachos helados. Cortes, esquina de los mil ruidos, trajes subvencionados, y mucha, mucha, policía. La cara de pasmo de los reporteros a pie de león, hartísimos de la espera para un directo de treinta segundos, brochazos de maquillaje y decir lo de siempre, esperamos la réplica, la anécdota de la jornada, y fuentes internas del partido.

El presidente, entre el moreno piscinero, los sudores de la mala salud, y la silueta de La novia cadáver. Ya es la viva imagen de la tristeza. Pura melancolía. El cielo, eso sí, lo tiene ganado, porque aguantar toda una sesión de control a Montero al lado tiene que ser tan divertido como unas copas con Óscar López; ese hombre siempre parece estar entrando o saliendo de un velatorio, quizá el velatorio del sanchismo.

Feijoo tuvo un buen día. Madre del amor hermoso. La de años que han tenido que pasar, y lo mucho que han tenido que inflarle las pelotas, hasta que le ha salido de las entrañas dirigirse a Sánchez de la única manera en que puedes dirigirte a él. Como a un tipo salido de los bajos fondos de la ciudad, rodeado de puteros, engrosado con la pasta de los puticlubs, colechando con la gerente que pagaba a las lumis, según testimonio de los trabajadores del saunómetro.

Lástima que mañana mismo los populares volverán a los hits centristas, de los grandes consensos, de los semperes, los del partido de Estado, y los nostálgicos del socialismo fetén, de cuando González, ahora beato en vías de canonización, y los pactos contra el terrorismo; que pronto se olvidan de que desde Zapatero, todo es zapaterismo, y de que el socialismo es ruina y crimen, lo vista quien lo vista.

Pero digámoslo, a pesar todo: la oposición, en general, estuvo gozosa, disfrutona, sanferminera. No hay más que ver las venas histriónicas de las manos del presidente, que están ya como las riadas de baches de la A6, como los trenes de Puente. A Sánchez no hay que darle nada, nada más que desprecio y un solo mensaje: ahí está la puerta, cierra al salir.

La bancada socialista, por su parte, en instancia de pérdida total de dignidad coral. Pero incluso en la adicción a dar vergüenza ajena hay clases, que nadie puede alcanzar el nivel de destrucción personal, de sumisión patológica, y de terror al líder, que logró ayer Patxi López, que al zasca que le propinó Santi Abascal casi se desvanece, que le temblaban más las cejas que a una mula cargada de veinte kilos de fentanilo en un control de aduanas en los Estados Unidos.

Un detalle no menor: es tal el nivel de maltrato que maneja el Amado Líder, que mientras Patxi se deshacía en almíbares recordando las primarias del tongo mirándolo con admiración y ojitos, ni siquiera le devolvía la mirada, o sonreía, que Sánchez no le hacía ni puñetero caso, para redoblar el desprecio social al esclavo.

Tal es el estado de turbación del alma del presidente, tal es la elevación en su trono regio imaginario, que ayer volvió a hablar en tercera persona cual emperador. Cuando Sánchez dice “Mi Persona” es que ha vuelto a las andadas, ha vuelto a gritar a puerta cerrada, y ha vuelto a explicarle a los suyos que su única misión en la vida es la adoración al líder de la secta.

Los socios del Gobierno, cacareando muy gallos por un lado, y mutando a felpudos por otro. De Yolanda, hágase el pudor, ni una letra, tan solo lo que piensa toda España de la tristísima actuación de ayer. Que vacío tan inmenso en esa cabeza, Señor. Del resto, bonita indignidad, qué os voy a decir: que os tiene cogidos por las pelotas, y es insólito, porque debería ser al revés.

Y entretanto, los españoles, desde sus trabajos y quehaceres, respetando millones de leyes estúpidas y pagando tributos a cada segundo, ojipláticos, contemplando la escena como ausentes, sin saber si entregarse a la ira o a la risa.

Sesión de mañana. Sesión de tarde. Ese hombre está solísimo. Practica en los suyos el mismo desprecio que le dedica Begoña en privado, que todo en el sanchismo es reflejo de la misma depravación moral, y quizá de la misma carencia afectiva de origen, pero de eso hablamos otro día.

Los ciudadanos ya sólo quieren ver un titular. Que Sánchez no lo sabe, pero en las grandes redacciones y agencias ya está escrito su obituario político. Esperando la hora. Como lo estuvo el de Fidel, como lo están los de los papas, como lo está el del rey padre.

El titular internacional es “Cae el Gobierno de España asediado por interminables casos de corrupción”; los tabloides titularán con las putas, como es lógico. Y el perfil personal dirá algo como “Mr. Handsome resultó el ser macarra de ceñido pantalón”. La ovación de los pinnípedos no hace más que confirmar el final de la pesadilla.

Como la que le dedicaron a Ábalos, papá. Como la que le dedicaron a Super Santos Cerdán. Y la prueba del algodón: que Yolanda le llamó “político honrado”. Menuda afrenta al presidente. Yolanda, haznos un último favor: pon las manos en el fuego por él. Ponlas. Que nos vamos a divertir.

Itxu Día (La gaceta)

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Política,

Última Actualización: 11/07/2025

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