Como estamos viendo estos días, y no hace falta ser especialmente observador, aquí, lo único que no importa es España.
Esto lo sabíamos desde el punto y hora en que los socialistas, con Pedro Sánchez a la cabeza, tras perder aquellas elecciones de 2023, pactaron con toda la morralla -comunistas, golpistas corruptos, filoterroristas y demás gandalla– para aferrarse y mantenerse en el poder al precio que fuera, consciente de que se aliaba con todos los enemigos viscerales de España.
De sobra sabíamos el precio que iba a tener que pagar España para que un tipo sin escrúpulos ni honor se mantuviese en el gobierno. Lo sabíamos nosotros y lo sabían los propios socialistas a los que le dio igual con tal de seguir encaramados en el machito, haciendo, como se está viendo, sus gatadas al más rancio estilo mafioso.
Sin embargo, como a toda esta gente no le importa España lo más mínimo, amparándose en el burdo argumentario, con el que convencer a imbéciles, de que “cualquier cosa antes de que gobierne la derecha”, buscan perpetuarse en la poltrona, pagando muy caro y a cuenta de todos, los apoyos a esa colección de miserables que los mantienen con sus votos.
¿Cuánto nos va a costar a la postre el apoyo de los secuaces del fugado de la Justicia? Realmente nadie lo sabe, ya que el sátrapa y sus huestes de sicarios corruptos son capaces de hacer lo que sea para que esos apoyos se mantengan, incluso postrarse a sus pies, lamerles los zapatos, implorando su “comprensión”.
Indultos, amnistía, control marítimo, pseudo control de fronteras y extranjería, desmantelamiento del Estado en el territorio catalufo, limitación del uso del español, etc. Cualquier cosa que pidan, incluso el referéndum, el sátrapa se lo atenderá si con ello se mantiene un día más en la Moncloa.
Lo mismo sucede con esa tropilla, cada día más irrelevante, de Sumar, que mantiene el respaldo por ser parte de la trama y estar sucios de podredumbre hasta las trancas. ¿A dónde van a ir todos esos mequetrefes el día que los hagan salir del gobierno? La mayor parte de ellos a vegetar, ya que, fuera de la estructura gubernamental, no tienen dónde caerse muertos.
¿Qué podemos decir de esa ultra derechona vasca, putrefacta y maloliente, aferrada a sus cargos, cómplice y responsable de muchas de las cosas sucedidas en las Provincias Vascongadas?
Hay otros partidos, caso del BNG y otros, cuyo concurso es del todo irrelevante, así que da igual la postura que adopten. Es gentecilla que ni cuenta.
Por supuesto, no voy a referirme a los filoetarras, herederos los asesinos de ETA que se llevaron por delante incluso a socialistas; sí, del mismo partido del gobierno que, sin embargo, no tiene escrúpulos para pactar con ellos, vendiendo el alma al Diablo.
Y ahí tenemos la malvada “podemía”, aquellos que venían a regenerar la política española. Los que hablaban de vivir en barrios obreros y toda aquella jerga malsana con la que trataron de convencer a los idiotas.
Toda esta gentuza, socialistas incluidos, tienen hipotecada a España con tal de que el sátrapa no salga de la Moncloa, ya que, de hacerlo, se les terminaría el momio.
Es mentira esa perorata barata del sátrapa cuando dice aquello de que él sigue para salvaguardar los derechos de los españoles y para que España siga gobernada por un partido de progreso. Es mentira, España no le importa lo más mínimo ni a él ni a su partido corrupto. En cuanto a sus socios, esos la odian a muerte y anhelan su destrucción. Si todos ellos siguen ahí es para llevárselo crudo, vivir como rajás y seguir con sus gatadas, mordidas y corruptelas.
Me gustaría ver estos días la cara de un cobarde; uno que se ponía enfermo cuando leía los artículos firmados por mí en los que ponía de manifiesto mi opinión sobre lo que pasa en España e incluso en mi ciudad, gobernada por una sanchista de poca monta.
Un tipo que se rasgaba las vestiduras cada vez que leía uno de estos artículos. ¿Tendrá algo que decir ahora con la corruptela que asola España? Supongo que no, ya que sigue dentro de los esquemas del poder y mantendrá su postura de bajar la cerviz en lugar de escupirles a la cara e irse para casa.
Muchos de estos, cuando, allá donde fuera, les dieron clase de honor y dignidad, aquel día estaban enfermos y no asistieron. Que tristeza.
Eugenio Fernández Barallobre (ÑTV España)