Desde pequeño aprendí que el que dirige, el que manda, es siempre responsable, bien sea por acción, bien por omisión, de los actos protagonizados por todos aquellos que en la línea de responsabilidad se encuentran en escalones inferiores.
Sin embargo, hete aquí que como siempre los sociatas no son responsables de nada y la culpa de su negligencia, de su mala gestión, incluso de sus corruptelas, la tienen siempre los demás e incluso causas exógenas que achacan a otros.
En último caso, la responsabilidad de esa mala gestión es achacable a varios actores, pero uno de ellos, sin lugar a dudas, es el gobierno de la Nación que es, en última instancia, el máximo responsable de todo aquello que nos afecte a nivel nacional; para eso ha asumido las labores de gobernanza.
Sucedió ya en otras ocasiones desde la llegada al gobierno de estos sociatas-comunistoides que nos desgobiernan y ahora sucede lo mismo con los terribles incendios que están asolando una buena parte de España.
Nada es casualidad y todo, absolutamente todo, obedece a un plan macabro, perfectamente estructurado, cuyo telón se levantó aquel trágico día de marzo de 2004 que cambió de forma radical el devenir de la historia de nuestra Patria.
Ahí tenemos al tipo ese embustero que sigue de vacaciones en Lanzarote, llenándosele la boca con lo de la “emergencia climática”, cuando sabe, igual que lo sabemos los demás, que más del 90% de los incendios que se han producido tienen el origen y la causa en la mano del hombre, supongo que también de la mujer por aquello de ser inclusivo; prueba de ello son las detenciones que se han practicado y los artefactos incendiarios que han sido intervenidos.
La pantomima y la penosa puesta en escena que nos ofreció este siniestro personaje – que cada día muestra el rostro más demacrado- en sus visitas relámpago a las zonas afectadas, deja bien a las claras su idea de aprovecharse, incluso de las desgracias, y tratar de sacar rentabilidad política de cualquier situación para desviar la atención de todos los casos de corrupción que lo tienen cercado.
Se le llena la boca hablando de una “emergencia climática global”, aduciendo que, en los últimos años no habíamos sufrido una ola de calor de la misma duración que la de este verano. Sin embargo, el otrora Instituto Nacional de Meteorología -el nombre se lo cambiaron para no herir las susceptibilidades de toda esa canalla separatista que nos lleva a la ruina- ha reiterado que en lo que va de siglo hemos sufrido dos olas de calor de mayor duración que la actual y, supongo, que estos sabrán de lo que hablan.
También llama la atención que esa “emergencia climática” tan solo nos afecte a nosotros, en tanto que, el resto de los países de la CEE, salen prácticamente indemnes de esta acometida climatológica, que a lo que se ve, tan solo hace mella en las Comunidades controladas por el PP. Una circunstancia, ésta, que aprovecha muy bien esa corrupta izquierda gobernante para salir a la calle, con la miserable “picotuda” ferrolana a la cabeza, para denunciar la inacción de los demás, cuando son ellos los primeros responsables de todo lo que sucede.
Por supuesto, dado el alcance de esta catástrofe, al igual que la riada valenciana, el gobierno habría tenido que declarar la emergencia nacional desde el minuto uno, haciéndose cargo de la dirección de los trabajos de extinción y poniendo todos los medios disponibles para acabar con los incendios. Sin embargo, tal medida comportaría que la responsabilidad pasaría a ser el gobierno y, eso, al igual que las llamas, quema y no interesa. Es mejor culpar a otros para irse de rositas como lleva años haciendo este malvado gobierno sociata-comunistoide.
Por descontado, tal medida exigiría poner todos los medios disponibles para combatir a este letal enemigo que es el fuego. No hablamos solo de la UME, de reconocida solvencia y prestigio, sino también del resto de las Unidades del Ejército, empezando por las Unidades de Zapadores, Transmisiones y Logística y siguiendo por los demás.
No tenemos inconveniente en enviar a nuestras tropas al fin del mundo y, sin embargo, no disponemos de ellas para ayudar a solventar una grave situación como esta que afecta, de lleno, a cientos y cientos de buenos españoles.
Hemos oído decir que el Ejército, salvo la UME, no está preparado para acometer un incendio; cuando lo de Valencia nos dijeron que nuestras Fuerzas Armadas no estaban para aquello. Una falacia y una burda excusa de mal pagadora de la ministra del ramo.
Nuestros Ejércitos están preparados y capacitados para hacer frente a cualquier enemigo y al fuego hay que tratarlo como tal, poniendo al frente de las operaciones de extinción a un alto mando militar, con su correspondiente Estado Mayor, capaz de gestionar, con solvencia, la situación. Lo que, en ningún caso, se puede poner al frente de esto ni de nada es a un político o a uno de esos amiguetes enchufados en puestos para los que carecen de las capacidades y preparación necesarias.
Y una obviedad. Dicen que la única Unidad militar preparada para hacer frente a estas situaciones es la UME, especializada en estos asuntos. ¿Quieren decirnos que, caso de un conflicto armado, esta Unidad no actuaría como una fuerza militar más?
Realmente, la culpa de la situación que estamos viviendo, la tienen las desastrosas políticas tanto nacionales como de la CEE, ensimismadas en ese falso culto ecológico pijoprogre, que han logrado que nuestro campo se quede vacío y donde no se puede recoger del suelo ni una piña caída de un pino.
Si realmente queremos algún día minimizar, cuando menos, el riesgo de incendios forestales, lo primero es realizar labores de prevención, eliminando todas esas políticas pijoprogres, propias de la cultura woke, que tanto gustan a los masones que dirigen a Europa y, por supuesto, el endurecimiento de las penas a los pirómanos, ya que no todos son enfermos mentales como nos los quieren pitar; hay otros que se mueven por los oscuros designios de esos que, desde la oscuridad, rigen nuestros destinos.
No lo olvidemos, se trata de convertir a España en una gran placa solar y un bosque de molinos de viento. Esa es la pretensión de los socialistas y sus socios y de su perniciosa “agenda 2030”.
Eugenio Fernánde Barallobre (ÑTV Esàñqa)