Radio Televisión Española ha decidido no presentar candidatura a Eurovisión.
Por fin, pensará más de uno, este año nos evitamos el bochorno de votar a nuestro representante con más pena que esperanza, viendo cómo vuelve a quedar en un glorioso puesto 23 gracias a la estrategia infalible de “una balada, pero con ventilador”.
Hasta ahí, todo bien.
Pero el problema no es la ausencia, sino el motivo oficial, una burda politización para ganar puntos entre los colectivos propalestinos, esos a los que el Gobierno recuerda solo cuando necesita llenar un mitin o hacerse el solidario en redes sociales.
Importan lo mismo que el feminismo del PSOE. Ese feminismo de Ábalos, Koldo, Tito Berni, Antonio Navarro de Torremolinos, Paco Salazar… Una hermandad de caballeros ejemplares.
Un feminismo tan comprometido que, si las mujeres no fuesen mayoría en el partido, habría que importarlas de Portugal.
¿Dónde están?
Pues seguramente escuchando cómo les explican por qué todo esto es progreso.
Pero el festival de la transparencia no termina ahí.
Mientras las cámaras miraban a Eurovisión, se celebraba en secreto una reunión entre ministros españoles y marroquíes.
Sin prensa, sin preguntas, sin luz, sin taquígrafos… ni vergüenza.
Un encuentro tan opaco que ni en Mordor se manejaba tanta discreción.
¿La propuesta de Marruecos?
Pues quién sabe. Quizá algo tan loco como ofrecer reconocer la soberanía del Sáhara a cambio de la soberanía de Canarias.
Total, ¿qué más da un territorio arriba o abajo si se puede intercambiar como cromos repetidos de La Liga?
Una auténtica lección de transparencia democrática.
Y finalmente, para rematar el esperpento mundial, Trump ha conseguido su propio Nobel… pero versión FIFA.
La FIFA de la Paz, nada menos.
Si eso no es humor involuntario, nada lo es.
La organización que más escándalos ha generado en la última década otorgando un premio de paz al hombre más inflamable del planeta.
¿Próximo paso?
¿Putin recibiendo el Goya a la mejor película de animación?
Mientras tanto, España sin Eurovisión.
Quizá sea lo más sensato que hemos hecho en años… aunque el Gobierno se apunte el tanto.
Salva Cerezo