Guardiola ha pasado de llamar machista a Abascal a afirmar que comparte su mismo feminismo. Ha pasado de afirmar que no podía “trasvestirse” de Vox a señalar que “es más lo que nos une que lo que nos separa”.

El milagro se llama Feijóo. El gallego ha decidido agarrar el toro por los cuernos y abandonar eso tan asambleario de respetar los ámbitos de decisión de las comunidades autónomas.

Lo primero fue pedir a Azcón que acelerara el acuerdo en Aragón para tratar de reconducir Extremadura. Pero no fue suficiente. Guardiola despierta recelos muy entendibles entre los de Abascal. Así que lo último ha sido desautorizar a Guardiola en público: “Menos ruido y más trabajo discreto”. ¡Zasca!

Guardiola encaja y Vox aprovecha. Quiere la dirección de informativos de la televisión autonómica, la vicepresidencia y dos consejerías. O sea, quiere el control de la información en la televisión regional, una vicepresidencia que les de visibilidad y dos consejerías que les permita gestionar competencias y presupuesto.

La pelota está en el tejado de una Guardiola forzada a negociar con hambre: está a dos semanas de la investidura y apenas ha logrado tres citas con los de Vox de apenas 20 minutos. Tic-tac y la casa sin barrer. O acepta ‘pulpo como animal de compañía’ o se asomará al abismo. Y el temple no es una de sus cualidades. Por eso desde Génova tratan de controlar la negociación: evitar el ‘bocachanclismo’ es la mejor garantía de que las negociaciones lleguen a buen puerto.

Además, el PP anuncia que se suma a la petición de Vox de prohibir el burka en los espacios públicos. Probablemente cuenten con el apoyo de Junts salvo que los de Puigdemont decidan ‘suicidarse’ ante Orriols. La izquierda se divide entre la denuncia del burka como denigrante para la mujer y el miedo a que la prohibición vaya a despertar el discurso xenófobo. Paparruchas.

La ‘cocina’ creativa de Tezanos
Dice Tezanos que el CIS cuenta con la mejor cantidad y calidad de información. Y es cierto. Pagamos tú y yo. Pero tras la buena cosecha con riego y abono, llega la cocina. Y ahí Tezanos despierta toda su creatividad: coloca al PSOE 10 puntos por encima del PP tras las debacles extremeñas y aragonesas. Y sitúa a Abascal como el segundo presidente preferido tras Sánchez y por encima de Feijóo.

La realidad -sin cocina- es que el PP se sitúa a 2,4 puntos por encima del PSOE y que Vox alcanza el 20% del electorado. Y eso explica que Feijóo haya cambiado su estrategia: hay que pactar con Vox, convivir con Abascal y tratar de hacer el abrazo del oso a lo Ayuso.

Por su parte, la estrategia de Sánchez es polarizar. Ataca a los empresarios por sus beneficios milmillonarios y les pide que paguen más. Sabe que la subida del SMI destruye empleos y productividad, pero construye relato y votos. Voilá.

Además, se reúne con asociaciones de inmigrantes, les recrimina su elevado absentismo electoral y les sugiere que ellos son su alternativa. Regularización masiva, ley de abuelos y nacionalización express son la misma estrategia verbalizada por Montero: la sustitución del censo.

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 17/02/2026

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