La Comisión Europea, siempre tan maternal, ha decidido advertirnos de algo que ya sospechábamos cada vez que miramos la carta de la Seguridad Social, y es que las pensiones del futuro “pueden ser muy, muy bajas”. Tan bajas que, más que pensiones, serán souvenirs del sistema público.
Y claro, ante semejante panorama, Bruselas propone la solución estrella: planes de pensiones privados para los jóvenes. Porque si hay algo que le sobra hoy a la juventud, además de contratos temporales y alquileres imposibles, es dinero para invertir en el futuro.
La comisaria Maria Luís Albuquerque lo explicó con toda la tranquilidad del mundo. España no aparece en la lista de países ejemplares. Ni falta que hace, aquí jugamos en otra liga, la del “a ver qué pasa” y la del “ya lo arreglará el que venga detrás”. Total, llevamos décadas así y aún no se ha hundido del todo la cosa.
Mientras tanto, Europa nos pone los dientes largos mostrando a Suecia y Dinamarca como si fueran los nuevos dioses nórdicos del ahorro: modelos sólidos, previsibles y con pensiones que no hacen llorar. En Reino Unido y Nueva Zelanda la afiliación automática es un éxito: te apuntas al sistema sin querer, y encima te parece bien. En Italia y Polonia se animaron también, y oye, que la gente lo acepta.
Y nosotros, en cambio… bueno, nosotros estamos en otra misión histórica.
Porque mientras Europa insiste en que reforcemos los sistemas de ahorro, aquí preferimos ahorrar de otra manera como, por ejemplo, un millón de euros en habilitar dos áticos oficiales para Óscar Puente y Ana Redondo. Que no falte un buen ático, que eso sí es inversión en futuro. En el futuro de su comodidad, claro.
Quizá Bruselas no lo entienda, pero en España tenemos prioridades muy claras. A lo mejor no tenemos un sistema de pensiones ejemplar, pero tenemos políticos viviendo como dioses en áticos de revista. Y eso, en términos de marketing institucional, también tiene su encanto.
Al final, Europa puede recomendar lo que quiera, pero en España sabemos que la verdadera estrategia de pensiones consiste en cruzar los dedos y esperar que nos toque la lotería… porque lo que es confiar en la Seguridad Social, como que no. Papá estado proveerá.
Salva Cerezo

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Última Actualización: 23/11/2025

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