La caída de Nicolás Maduro ha dejado en pelotas y sin argumentos a la izquierda española más casposa, que va desde Zapatero a Podemos.

A ninguno de ellos les importan una higa los ciudadanos encarcelados en el Helicoide, de Caracas, un edificio enorme convertido en centro de tortura contra los disidentes políticos, donde ha muerto torturados miles de victimas por las que nunca se interesó Rodriguez Zapatero, según testimonio de los torturados.

Estos días gente indecente como Antonio Maestre, que ha calificado de “gusanera fascista” a los ciudadanos torturados o asesinados por el régimen de Maduro están reivindicando su condición de miserables porque ante la evidencia de prácticas criminales justifican los asesinatos perpetrados por sus socios de la dictadura.

La izquierda sectaria española no tiene sanación posible porque carece de principios éticos y está contaminada por el odio de una ideología que les convierte en seres incapaces de sentir compasión.

Muchos presos no son exhibidos ante la opinión pública porque han muerto bajo torturas o están en condiciones físicas muy precarias.

Ni siquiera el gobierno español de Pedro Sánchez ha pronunciado una frase de repulsa o solidaridad con las víctimas de la dictadura chavista, y la razón fundamental de ese silencio es porque Rodríguez Zapatero esta siendo señalado como cómplice activo del chantaje al que ha sometido a algún detenido.

No estaría mal que nos avergonzáramos en público de lo que hace y dice un cómplice de dictadores con risa de tonto y alma ruin, porque el día que los españoles empiecen a tener ideas dignas en vez de consignas impuestas por las ideologías, volveremos a ser un pueblo digno de respeto.

Diego Armario

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 12/01/2026

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