Llevo días escribiendo y borrando mis sensaciones sobre el drama humano que se vive y donde mueren los gazatíes.  No tengo ninguna duda sobre las víctimas y sus verdugos. Me duele en el alma el horror que les persigue, junto con el hambre, los abusos y la desesperanza de los que han perdido cualquier ilusión y ya no sueñan porque para ellos el futuro es la mentira que les contaron los suyos y los otros.

Soy agnóstico de cualquier causa, pero no me deja indiferente ninguna que sea humanitaria, aunque se trate de un deseo inútil que nunca existió en la historia de nuestra especie. No creo en la única verdad que proclaman los defensores de una causa y menos aún si el lamento proviene de organizaciones que manejan el odio para defender la justicia.

Palestina es el plató de la deshumanización de los hombres, mujeres, ancianos y niños a los que les ha tocado malvivir y morir en esta guerra que es transmitida en directo y en diferido por las televisiones que están a favor y en contra de la causa de cada una de las partesEs una atrocidad  presentada en dos versiones, por los medios de comunicación, porque cada parte se apropia en exclusiva de la razón.

Los medios internacionales, al servicio de sus respectivos gobiernos, reparten carnés de buenos y malos, justos e injustos, asesinos y defensores de la ley internacional y además de los fanáticos ignorantes que dictan sentencia ninguna de las dos partes tiene  el cien por cien de la culpa ni de la razón… y no de la razón que no existe.

Hay muertos y hay secuestrados. Hay amenazas y venganzas. Hay intereses e ignorancia y hay un gilipollas millonario con balcones a la calle, la kufiya palestina al cuello,  el puño cerrado y una sonrisa de oreja a oreja  en un festival de cine sin que se sepa qué ayuda a dado a la causa.

En este momento se pueden hacer dos cosas: tomar partido por las víctimas de los dos lados, que es algo que no se estila cuando los agitadores de salón viven de la consigna,  o  sumarse al discurso populista de un Presidente del gobierno en apuros que utiliza la confrontación internacional para tener un respiro de los casos de corrupción que le acosan.

Diego Armario

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Última Actualización: 18/09/2025

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