Ya estaba tardando en reorganizarse la pandilla basura. Obsérvenlos: cada uno de esos firmantes tiene motivos para agradecer algo al capo. Qué repugnancia. Incondicionales de satanás, basuras populistas que han vivido a tutiplén del cuento de la justicia social, estafadores de medio pelo, mediocres de mierda entera con la moralidad rastrera agusanada en vida antes de que los devoren en las tumbas.

El gremio de los mierdas famosos se manifiesta en ayuda del putero de su corrupta madre para encubrir los crímenes que la Justicia imparcial está persiguiendo, dando cuenta de la masiva organización criminal que los palmeros defienden.

Cómplices del averno en vida, furcios y furcias de conciencias distraídas o más bien prostituidas, salen en tropel en defensa de los amos que les han tirado las migas para vivir, cuentistas de vida fácil, del engaño, de los gorgoritos con ponzoña; fieles a la mafia que los sustenta y a la basura a la que se acostumbran con el mismo hedor para dormir tranquilos, como carroñeros especialmente adaptados en defensa de la corrupción más apestosa.

Dicen que son personalidades… esa pandilla basura. Esos hijos de mala madre estaban calladitos cuando asesinaban a nuestros Seres Queridos durante una plandemia. Y durante la masacre de las compuertas abiertas para arrasar Valencia.

Esos, tantos malparidos del famoseo que en vida ya obtuvieron sus mezquinas recompensas. Suerte de la muerte que hasta las sobras terrenas se lleva. Tic, tac, perrillos, tic, tac. Ellos son los estalinistas, ellos son los fascistas, esos son los hijos de satanás sobre la tierra, falsos, hipócritas, saturados de conveniencia.

Salen de sus madrigueras del buen vivir, a saber con qué ventajas inconfesables, para atacar  a los periodistas y a los jueces, canalla variada, muchos con hedor a víctimas de la Parca. Justicia que llegará enterrados con sus falacias. Asoman sus pescuezos para reivindicar el delito, confesos arribistas en defensa de la mafia y del crimen. El plumero se les ve enmierdados hasta las cejas. Incondicionales desalmados, poco os queda, detestable generación de payasos engañabobos que salen a una en defensa del tirano. Pero qué asco, lo llevan en las caras.

Parásitos y serviles hijos de mala madre que se prestaron a engañar cuando el miserable zETAp arruinaba España. Habría que investigarlos para saber lo que han robado, lo que han percibido de sopa boba millonaria para llenar sus hediondas bocazas de inmundicia terrorista, de cizaña que se les hinca por el cerebelo empalados gustosamente de complacencia por la maldad demagógica y la hipocresía que los lleva en volandas a penar la siembra revolviéndose en sucias tumbas.

El clan de la zeja, del 11-M encubierto, de los pactos con asesinos, de la mentira del verdugo contra las víctimas y el victimismo de los verdugos. Todos a una aparece la manada disonante del infierno, los vejestorios roídos de farsa, las componendas de los favorecidos, epulones de mierda, ese clan dizque cultural que es una pantomima de la dignidad siendo payasos complacientes con los demonios.

Esos manifestados así les parta el rayo que desintegre tanta falsedad, tanta iniquidad, tanta vida de desperdicio contra la verdad y la moral. Canes ladradores a las órdenes del diablo y muy seguramente alimentados por una trama criminal que se remonta al canallesco Zapatero. Cuánta basura junta, afortunadamente con un pie en la tumba.

Ni el tiempo ni la muerte perdonan a la escoria que engaña, ajados se irán a criar malvas. A tomar por vientos, gilipollas de mala baba,  culturetas del infierno unidos al aquelarre del puterío desinformativo. Así se pudrirán todos cuando den cuenta de sus cizañas y engaños. Que os den por el agapimú, hipócritas inmundos, algunos ya pronta y eternamente.

Ignacio Fernández Candela (ÑYV España)

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Política,

Última Actualización: 22/07/2025

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