¡Ay, Pedro! Cuando The Economist te señala con el dedo, ya no es un dedo, es el Big Ben entero dándote la hora de salida. Y es que la prestigiosa revista británica, esa que, por lo visto, lee todo el planeta menos Moncloa, ha vuelto a decir lo que ya sabíamos todos: que lo tuyo es dimitir o dimitir.
Mientras tanto, en La Mareta, Marlaska, Illa y Zapatero hacen de figurantes de lujo en esta especie de reality show presidencial. Porque si algo tiene claro nuestro presidente es que unas buenas vacaciones lo curan todo, la inflación, la corrupción y, si me apuras, hasta los editoriales británicos.
Los británicos ya hablan de Mareta-gate, y medio mundo se pregunta si estas serán las últimas vacaciones del presidente en ese pequeño palacio canario donde se respira más tensión que en el Titanic después de rozar el iceberg. Eso sí, Sánchez, con su estilo de “yo nunca he roto un plato, pero tengo toda la vajilla escondida en el sótano”, sigue sonriendo como si el editorial fuera una columna del Hola.
¿Mentiras? Bah, eso es para amateurs. Nuestro presidente juega en otra liga, la de los “relatos”. Y mientras los británicos piden su dimisión, aquí seguimos aplaudiendo los monólogos que ni Gila en sus mejores tiempos.
La pregunta es: ¿hará falta que The Economist saque una portada con Sánchez en flotador para que entienda que el barco hace aguas? Porque, de seguir así, igual sus próximas vacaciones ya no son en La Mareta, sino en un retiro silencioso… y sin prensa.
Salva Cerezo