El PP nunca ha tenido buena puntería: dimisión de Mazón el mismo día que el Fiscal General del Estado se sienta en el banquillo. No hay que perder una oportunidad para equivocarse de fecha.
Moncloa le organiza un ‘performance’ en el funeral laico por las víctimas y Feijóo se asusta. y exige su dimisión. Así que señala con solemnidad que Mazón deberá de dar respuesta a todas las preguntas. Game over. Está muerto.
La tensión de los últimos días ha sido tremenda. Desde Valencia rechazan la dimisión porque sería tanto como aceptar la culpa unilateral. “Que no te haga un Rita Barberá”. No es comparable. Que Mazón no esté disponible en la mayor tragedia de la comunidad que preside es inaceptable. Probablemente si hubiera sido diligente no habría evitado ni las muertes ni las pérdidas económicas. Pero el mal ejemplo es lamentable.
Sin embargo, es verdad que quien parece irse de rositas es quien también estuvo ausente en la crisis con su viaje a la India. No sólo no envió condolencias en tiempo real, sino que tampoco envió ayuda y tardó tres días en aquello tan indigno de “si necesitan ayuda, que la pidan”. Asco
Y más. Sánchez sí podría haber evitado la tragedia si hubiera hecho las infraestructuras necesarias. No las hizo por desidia o por fundamentalismo medioambientalista. Y ese sí que mata. Y lo peor: sigue sin ejecutar ni licitar las obras que serían necesarias para evitar que la tragedia se repita. Sigue haciendo el indio y pretende irse de rositas…
El fin de semana ha sido de negociación entre Mazón y Feijóo. El gallego le pide la cabeza, Mazón acepta siempre que se quede su número dos; ambos esperan el visto bueno silente de Vox porque sin él no hay gobernabilidad. Mientras, guerrilla civil por asumir la sucesión. Juanfran Pérez Llorca parece ser el que tiene más probabilidades.
Lo peor de este vodevil es que se produce el mismo día que el Fiscal General del Estado, Alvaro García Ortiz, se sienta en el banquillo por presunta revelación de secretos. Es una jornada histórica empañada por la dimisión de Mazón. Cuarenta serán los testigos entre periodistas, abogados, guardias civiles, policías y cuatro fiscales.
Es en estos últimos donde se centran los focos. Tienen información de primera mano aunque están sometidos a la disciplina de una organización jerarquizada. Veremos hasta donde llega el cianuro o si se impone el sentido de Estado y del deber.
A García Ortiz le pueden caer seis años a la sombra.