El blindaje que ha impuesto la cúpula del PSOE en torno a Pedro Sánchez para que no comparezca en muchos casos de corrupción fraudulentos ante el Parlamento español llama poderosamente la atención.
Los socialistas deberían zanjar cualquier atisbo de duda en lugar de incrementar la nebulosa que ronda la Moncloa descalificando públicamente a la UCO, la Guardia Civil. Si realmente buscan llegar hasta el fondo, deben atender las peticiones de información que se solicitan, y todo lo contrario sería ponerse a la altura, y sobrepasarla, de los casos de corrupción del Partido Popular y del nacionalismo-separatismo catalán.
Hasta ahora el PSOE está saliendo inmune de muchos casos de corrupción catalogados de irregulares, y reflejo de ello es que el PSOE sigue en el Gobierno de España. Políticamente, hasta ahora, no ha habido grandes consecuencias, aunque todo puede variar en función de si se producen nuevos giros en las causas judiciales pendientes.
Por otra parte, las maniobras que usa el PSOE para taparlo todo son lesivas, porque evitan la responsabilidad de sus cargos públicos, y negar su responsabilidad es obviar la evidencia y esconderse de la opinión pública.
Los caprichos del destino han provocado que las comisiones de investigación y las comparecencias públicas estén en auge en todo el país, y todos los opositores reclaman explicaciones cuando algún asunto salpica al Gobierno, pero las manifestaciones de los portavoces del PSOE son parcas en palabras en cuanto a sus trapos sucios.
Todos sabemos que el viento cambia de dirección y es el PSOE el que pretende esconder de micrófonos y cámaras a baluartes de su organización, y así demuestran que en política practican eso de la doble vara de medir, y es que la estrategia de la ocultación está muy mal vista.
Es el momento idóneo para comprobar la veracidad del programa de sus socios, los del Gobierno (SUMAR), y los de fuera del Gobierno. Y es que de acuerdo con Cicerón «la corrupción de los mejores es la peor de todas», corrupción que lleva a cabo este horrible Gobierno de Pedro Sánchez.
Nos queda, a los que creemos en la política, convencer a todo el que nos oiga de que política no es lo que llevan a cabo los socialcomunistas: política es todo lo contrario a los programas, idearios, decisiones e iniciativas que salen con olor rancio de la Moncloa.
La nebulosa que ronda la Moncloa, por desgracia, llega a muchos ciudadanos (los que votan a la izquierda sin ser de izquierdas), unos ciudadanos que se han autoimpuesto una venda en los ojos que no les deja ver.
José Antonio Ávila Gómez (ÑTV España)