¿Qué es la disciplina sin honor?, mansedumbre. ¿Qué habría sido de España si los capitanes Daoiz Velarde hubieran acatado disciplinadamente las órdenes recibidas en Capitanía General la mañana del 2 de mayo de 1808?

¿Qué habría sido del Imperio Español si el almirante Blas de Lezo hubiera obedecido disciplinadamente las órdenes del Virrey Sebastián Eslava y se hubiera rendido ante la todopoderosa flota de Edwar Vernon? Ninguno de ellos obedeció las órdenes recibidas, todos ellos actuaron con honor salvando a la Patria y al Imperio. Perdieron la vida, es cierto, pero no murieron.

LezoDaoiz, Velarde y tantos otros, antes y después de ellos, son el paradigma del Valor y del Honor. Su ejemplo sigue vivo en el imaginario colectivo español. Incluso en el de los militares, herederos de una historia, de un linaje y de una sangre que jamás, nunca, desde Viriato hasta nuestros días, fue cómplice de la cobardía, y que hasta en la derrota supo poner siempre un sello de grandeza. He ahí Rocroi, he ahí a Churruca, he ahí a Hernán Cortés en la Noche Triste

Cuando la II Republica cierra la Academia Militar de Zaragoza, el General Francisco Franco, en la arenga de clausura, les dice a sus cadetes, jefes y oficiales: “No olvidéis nunca que por encima de la disciplina está el Honor”. Nada más. Nada menos. Ese es el código y el credo. Aristóteles afirmaba que la vista es el alma de los ojos. Exactamente eso es el Honor para la Milicia, el alma. Y un Ejército sin alma es sólo una Fuerza Armada. Nada más.

El Ministerio de Defensa ha ordenado borrar el nombre del mítico, del legendario Comandante Franco de la Bandera de la Legión, así bautizada, en el Tercio Gran  Capitán, en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática.

En posición de firmes y en primer tiempo de saludo, la orden, dictada por el mismo que tiene a gala, que se ufana de pasar a la Historia por haber profanado la tumba del Generalísimo Francisco Franco, ha sido disciplinadamente ejecutada. ¡Faltaría más!

No sé quien es el general jefe de la Legión. Lo que sí sé es que no se llama Daoiz ni Velarde, que no se apellida ni Lezo ni Churruca, y que pasará a la Historia porque es tan disciplinado que ha ejecutado la orden de borrar el nombre del cofundador y comandante de la Legión de una Bandera del Tercio Gran Capitán.

Alejandro Magno decía: “Prefiero un ejército de corderos mandado por un lobo, que un ejército de lobos mandado por un cordero”. Nada más. Nada Menos.

Eduardo García Serrano (ÑTV España)