Toda la energía gubernamental se dirige a cumplir las exigencias de los separatistas. Toda. Y es mucha. ¿Se imaginan qué pasaría si esa energía se dirigiera a gobernar y mejorar la vida de todos los españoles?
La financiación singular pactada con ERC sigue en un veremos. No termina de convencer a Junts, sencillamente porque no la han propuesto ellos. Porque supone meter en el sistema catalán 25.000 millones más del esfuerzo fiscal de todos los españoles.
¿Generalizable? Veremos. Porque no sólo el PP ha anunciado que denunciará el presunto nuevo modelo. Tampoco gusta ni a Page ni a Gallardo. Ni siquiera a María Jesús Montero que en este tema hace un discreto mutis por el foro…
Los inspectores de Hacienda señalan además que la reforma es ilegal, insolidaria e inconstitucional. Y advierten que de llevarse a cabo se disparará del déficit y no sería reversible.
Los de Puigdemont tratan de exprimir a Bolaños con el CGPJ catalán, algo expresamente prohibido por la Constitución y el TC. Da igual. También estaba prohibido el traspaso de competencias de extranjería y el control de fronteras. Las costuras constitucionales están reventadas…
La última estación de este ‘viacrucis’ es la imposición de las lenguas regionales en la UE. Vuelve la burra al trigo con probable nuevo fracaso. La prioridad diplomática de España es el catalán. ¿No sería más razonable que fuera el español?
En paralelo, ‘su sanchidad’ negocia con el PNV la ruptura de la caja única de la Seguridad Social. Hasta ‘Yolandísima’ y los sindicatos han puesto el grito en el cielo. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez? Hasta el infinito. Su alternativa es la contingencia penal, así que su salida es la huida hacia adelante. Cueste lo que cueste.
En medio de esta situación, la casa sin barrer. AiREF afea que no tengamos presupuestos ni plan fiscal y reclama un ajuste de 11.000 millones para cumplir con la regla de gasto. ¡Minucias burocráticas!, debe pensar el ‘cambiacolchones’.
Luis Losada Pescador (Actuall.com)